sábado, 29 de marzo de 2025

Notas sobre la historia de la central de Seira (32): Han pasado 80 años...


Cada año tengo asignada una tarea en el Grupo fotográfico Apertura de Monzón: escanear las imágenes para la exposición que organizamos. Por mis manos pasan gran cantidad de negativos y fotografías en papel. En muchas de ellas aparecen personas que conozco, las contemplo en su juventud y no dejan de sorprenderme los cambios que han sufrido en los años transcurridos.  Y cada día soy más consciente que el tiempo no corre, vuela.

 Siempre he pensado -erróneamente- que había tiempo para entrevistar a los mayores y me concentraba en organizarme, primero los de más edad y luego, pensaba, ya llegaré a los más “jóvenes”. Pero nos van dejando y siempre me incomoda el no haber podido entrevistarlos y agradecerles su esfuerzo. Pues todos, en mayor o menor medida, han dejado su huella imborrable en multitud de trabajos que, sin sus recuerdos, pasan a ser parte de nuestro patrimonio material, pero faltos de la información sobre su autoría -ese patrimonio inmaterial tan olvidado- y de cómo se hizo, que es una parte importante de su historia. Eso me trae a la mente cuan ingrato es el género humano, pues siempre nos acordamos de agradecer las cosas a nuestros mayores cuando ya no están.

Es conocido que no me gusta estudiar la época más cercana al conflicto de 1936 porqué está cuajada de relatos, muchas veces poco agradables, y cuyos protagonistas, en muchos casos, aún viven. Por esta razón siempre había dejado eventos cercanos a nuestro tiempo, como la construcción de la central de Argoné, para más adelante. Pero unos hechos inesperados me llevaron a buscar información sobre la central de Argoné y me di cuenta de que hacía 80 años que se inició su construcción y este aniversario me animó a escribir sobre ella.



Jules Daisson

Para comenzar debería explicar el porqué del tramo sin aprovechamiento hidroeléctrico que separa la central de Puente Argoné y el salto de Campo (Gradiello) cuando una se construyó a continuación de la otra. También me gustaría aclarar que Puente Argoné es la central actualmente demolida, junto al puente homónimo y Argoné es la central que se ubica junto al pantano de Gradiello pues son objeto de confusión en muchas publicaciones. Pero todo esto no es posible sin conocer la historia de la concesión de Argoné y sus lazos con la Societé Civile Française des Charbonnages de l’Essera. Esta sociedad tenía la concesión de unas minas de carbón en la zona de Bisaurri -unas 1.481 hectáreas- y pretendía instalar una nueva línea de ferrocarril que partiera desde Monzón, siguiendo el curso del río Ésera hasta llegar a sus instalaciones y así poder transportar el carbón de sus minas hasta los centros de consumo. El proyecto incluía la innovadora idea de dotar a esta línea de fluido eléctrico para mover los trenes. En un primer momento solicitaron dos concesiones, una en Francia, de 3.000 caballos, y otra en España, de 6.300 caballos, en el río Ésera, para la instalación de unas centrales eléctricas que les proporcionaran la energía necesaria para suministrar la fuerza motriz a las locomotoras. Esta concesión en el Ésera estaba situada entre Puente Argoné y la central  de Gradiello (Campo).



Lamentablemente el gerente de la Sociedad, un bordelés llamado Jules Daisson, estaba más interesado en la poesía y en la especulación, que en los trabajos en los que estaba inmersa su empresa. Se habían vendido obligaciones por doce millones de francos en la bolsa de Paris y tuvieron una gran aceptación por las expectativas de una producción de 2.000 toneladas diarias durante, al menos, cincuenta años. La codicia de los promotores les llevó a una nueva emisión de obligaciones y entonces se destapó el fraude: no había tanto carbón como decían los estudios. La sociedad desapareció temporalmente y en 1918 vendió a Catalana de Gas la concesión que tenía en el río Ésera. Como la situación económica no permitía desarrollar nuevos proyectos, este quedó aparcado. En 1920 se constituye la Cooperativa de Fluído Eléctrico que  gestionará el patrimonio eléctrico de CGE y sus concesiones.

Pasó la guerra civil y la Cooperativa de Fluido eléctrico tuvo que cambiar su denominación por la ley de cooperativas de 1942 y cambió su nombre a Compañía de Fluido Eléctrico (CFE). Esta heredó el patrimonio de Cooperativa, incluidas sus concesiones sin construir. La situación económica era complicada y no se podía importar material del extranjero sin complejas licencias. Pese a ello se lanza a la construcción de la central de Argoné, pero de una manera modesta, aprovechando un tramo del canal de Puente Argoné e instalando un solo grupo en la central para que pudieran funcionar las dos centrales a la vez y, más adelante, instalar el segundo grupo cuando la economía fuera mejor.



Interior de la central de Argoné, en primer plano el grupo 1, al fondo el grupo 2 en construcción.

La construcción de Argoné se inició en 1944 -hace 80 años-. En enero se comienza a contratar trabajadores para los trabajos. Los primeros proceden de las localidades cercanas: Seira y Campo. La mayoría peones y algunos tienen experiencia en oficios como albañiles, herreros y también mineros. El jornal que perciben depende de su experiencia y, como siempre han comentado los compañeros más mayores de HECSA, muchos de ellos no duraban en el trabajo y se marchaban rápidamente.  Su procedencia es dispar pues algunos son originarios de Francia y Argelia, aunque lo más habitual es que vengan de todos los rincones de España: Galicia, País Vasco y un largo etcétera, aunque muchos de ellos tienen su origen en Andalucía.



Juan Manuel Rodríguez Sánchez


Uno de estos trabajadores fue Juan Manuel Rodríguez Sánchez nacido el 8 de abril de 1896 en Pedro Martínez, Granada, pero la vida lo llevó a formar una familia en Baena. Carbonero de oficio recorrió media España en busca de trabajo para así poder mantener a su familia. Según le comentaron a su bisnieta en el ayuntamiento de Seira, los de casa Garvín se acordaban de una familia de carboneros andaluces que pasaron por Seira en los años 40, no recordaban sus nombres, pero es posible que fuera uno de ellos. Tiene 8 hijos y para garantizar un sueldo más seguro se desplaza a las obras de Argoné donde es contratado el 18 de julio de 1945 como peón, con un sueldo de 12 pesetas diarias. Recibe además el “plus de cargas familiares”, una bonificación que ayuda a las familias según su número de hijos.



Paulina con sus hijas María y Antonia

Los meses pasan y el dinero que gana lo envía a su mujer para mantener a la prole: Manuel, Francisco, José, Juan, Angel, María, Antonia y Rafael. En junio de 1946 contrae una enfermedad y el día 14 desde el servicio médico de la obra deciden enviarlo al Hospital de Huesca. Avisan a su mujer de la gravedad de su situación y se desplaza, pero ya es demasiado tarde y no puede acompañarlo en sus últimos momentos, pues el día 17 de junio fallece y es enterrado en el cementerio de Huesca. María y Antonia sus hijas gemelas tienen 6 años y su madre se queda como su único valedor.

 Los hijos de Juan Manuel, como su padre, se están buscando la vida y acabarán, curiosamente, en otras obras hidroeléctricas en Pont de Suert con la ENHER. Paulina, su madre, fallecerá pocos años después dejando a las gemelas, con tan sólo 11 años.

La bisnieta de Juan Manuel, Natalia, buscaba a su bisabuelo, pues su abuela Antonia, la niña que quedó con tan pocos años falta de padre y luego de madre, no sabía dónde estaba enterrado. Una vida muy dura la que le tocó vivir y siempre con la incógnita del destino de su progenitor. Una historia que, al final, tuvo un desenlace positivo y Antonia pudo conocer donde estaban sus restos y así poder cerrar ese círculo que se inició con su partida de Baena.



Antonia en la actualidad


Han pasado casi 80 años de esta historia y, como le ocurrió a Juan Manuel, muchos de sus compañeros, trabajadores de estas obras, fueron, seguramente, protagonistas anónimos de historias similares. Sirva este modesto artículo de recuerdo a estas personas que dejaron familia y hogar en busca de un futuro mejor.


Agradecimientos: A Natalia, bisnieta de Juan Manuel, por todas las facilidades para escribir este artículo y también para Antonia, su abuela.


Este artículo se publicó en el número 33 de la revista anual "Els Tres Llugarons", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el año 2024.

 




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