Vista de las obras de la central de Seira el 7 de enero de 1916.
Si vemos una trinchera llena de barro, con postes de madera rodeados de alambre de espino, unos cuerpos tirados junto a ellos y no sabemos la fecha en la que fue tomada, ni el lugar; esa imagen, cargada de dolor y sufrimiento, no transmite toda la información de lo ocurrido. Pero si la datamos en febrero de 1916 y sabemos que se tomó en Verdún, Francia, podemos completar el relato diciendo que fallecieron alrededor de 700.000 personas de ambos bandos en una de las batallas más cruentas de la guerra. Hablamos de la primera guerra mundial, hace 110 años -no ha pasado tanto tiempo-. Para muchos españoles es un hecho lejano pues nuestro país no participa en dicha contienda. Pese a eso nos influye, y mucho, los precios de los alimentos suben, la conflictividad laboral aumenta, los problemas con los militares crecen y el 18 de diciembre UGT y CNT convocan una huelga general, la primera en la historia de España, como expresión de la situación de los trabajadores. El gobierno tampoco lo está pasando bien, pues Romanones -el presidente del consejo de ministros- tiene serios problemas y se llega a cerrar el Congreso. Más cerca, en nuestra provincia, algunos intelectuales como Ramón Acín, recuerdan a Joaquín Costa, sus ideas regeneracionistas y sus pensamientos que les sirven en su día a día inspirándolos.
Hemos contextualizado la situación de Europa, luego de España y por fin de Huesca, de más lejos a más cerca, lo que según la R.A.E. es: “situar o poner algo en un determinado contexto o situación para poder comprenderlo”. Ahora asomamos la cabeza por la ventana para ver lo que ocurre en Seira. Aquí también hay problemas, leemos en el periódico El Ribagorzano un breve titulado ¿Se puede vivir? donde nos relata la situación local: “Esta es la exclamación general en todas las localidades de España…si pronto no se toman medidas enérgicas para el abaratamiento de los artículos de consumo, se hará imposible la vida de la mayor parte del vecindario…por el estado anormal que la guerra produce”.
Vista de la presa de Villanova el 15 de enero de 1916. En primer plano un par de obreros están preparando el encofrado de un cajón. Se observa en sus pies, oscura, la cuchilla del mismo.
La situación es preocupante, pero en otro breve al lado del anterior el Sindicato Agrícola busca trabajadores para las obras de Catalana, para las minas de carbón de Laguarres y para el puente de arriba de Graus que acaban de iniciar sus obras. Desde que comenzó la gran guerra se redujo el número de trabajadores en Seira y hasta el verano pasado no se recuperó la normalidad. Este año, descontando el verano en que se reduce la actividad pues muchos obreros vuelven a sus casas para la siega, se han llegado a superar los 1500, aunque de cara al invierno se ha reducido la actividad.
Los obreros han terminado el testero norte y ha quedado un imponente muro de piedra, los andamios de madera, fijados en los mechinales permiten que los albañiles realicen su trabajo. Una grua Derrick, de gruesos maderos, está reforzada por gruesos nervios de acero. Varios obreros atienden el polipasto que permite subir los pesados sillares a su ubicación en la parte superior del Testero. Son tres los elementos principales de este trabajo: la piedra, la madera y el acero. Gracias a ellos todas las obras avanzan con impetu.
La gran actividad en los túneles en lo que llevamos de año dos explosiones han tenido un resultado inesperado pues su onda expansiva ha provocado grandes destrozos en el equipamiento exterior. Los compresores que proporcionan aire para los martillos picadores han quedado fuera de servicio y un transformador y su aparellaje, que estaba sujeto en un poste, ha tenido que ser reparado por los daños que ha sufrido.
Aunque estos dos eventos son poco relevantes si los comparamos con el gravísimo accidente que tuvo lugar en el interior de la sala de máquinas. La mañana del día 26 de mayo a las siete y media de la mañana se desplomó un andamio situado a 15 metros de altura con todos los albañiles y peones que habían subido para trabajar en la instalación de la bóveda de la central. El Heraldo de Aragón narra el accidente en el que murieron en el acto cinco personas y trece resultaron heridas. “La catástrofe de Seira” como la denomina el periódico, ha sido el accidente más grave que se ha producido desde el inicio de las obras. El relato de tan “horrorosa catástrofe” es desgarrador pues “los primeros momentos fueron de horrible confusión y espanto invirtiéndose grandes ratos en la triste tarea de desenterrar a los infelices obreros que lanzaban gritos de angustia”. El origen de los afectados es principalmente de la provincia de Huesca, salvo una persona que es de Zaragoza. Las edades oscilan desde los quince años hasta el más “mayor” que tiene 30. Se tardará tiempo en asimilar este accidente pues “Tan enorme desgracia ha producido indescriptible sensación y sentimiento en aquellas obras y en los pueblos del contorno”.
Vista de las maderas que constituían el andamio el día después del accidente. Se pueden ver las herramientas y los calderos de los trabajadores. Seira, 27 de mayo de 1916.
Este año el incremento del número de trabajadores ha requerido la construcción de un nuevo albergue de 250 plazas que junto al existente permiten alojar a 400 trabajadores. Este aumento se ha reflejado también en los pueblos de la zona donde alojan a los obreros en viviendas particulares. Esta convivencia se ha visto alterada en los últimos días en El Run por un robo de 25 pesetas y una correa. Afortunadamente se ha detenido al infractor y se ha podido recuperar parte de lo sustraído.
El aumento de la actividad constructiva implica un mayor consumo de cemento, que se ha incrementado hasta las 30 toneladas diarias. Como el suministro es irregular se ha solicitado a la cementera Butsems 50 toneladas diarias más para poder atender los trabajos. Se ha instalado una planta de machacado y clasificación de áridos. Para transportarlos a Seira se han instalado por el Congosto de Ventamillo 4000 metros de via Decauville para poder transportar los aridos al bajar y el cemento al subir y así aprovechar el viaje de las caballerías que arrastran las vagonetas.
Los suministros son una fuente de problemas por la subida de precios y por la falta de garantías. Un ejemplo de esto ha ocurrido con Escher Wyss, el suministrador de la tubería de presión, que ha anulado el pedido de manera unilateral. Los alemanes no les permiten la salida de dicho acero de Suiza y los franceses, pese a que se han solicitado todos los permisos -y se les ha pagado- no dejan pasar el convoy.
Suerte que no todo son malas noticias, pues tras muchas búsquedas, en una bajada de Precio, se han comprado en Estados Unidos 400 toneladas de cobre para la línea eléctrica.
Este artículo se publicó en el número 35 de la revista anual "Els Tres Llugarons", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el año 2026.



