jueves, 15 de agosto de 2013

Notas sobre la historia de la central de Seira (10). La sonrisa de Ramón Félix Surigué.



Ramón Félix ensayando unas dovelas  de hormigón.
Podemos contar cualquier historia sobre las construcciones y las obras, pero nada tendría sentido sin sus creadores y sus constructores. Serían unos edificios vacíos, sin vida, sin sentimiento. Las personas les aportan el “alma” y sin su intervención y la singularidad de cada uno, nada sería lo mismo. Todo se reduciría a números, estadísticas y plazos. La historia –el relato que cada uno hacemos de nuestra vida o la de los demás- estaría plagada de gráficas, cuadros con cifras y sería fría y carente de interés.

Sin embargo, existe otro factor, más importante si cabe que lo anterior, que sin estar incluido en el estadillo de filiación, ni en el salario, hace que todo sea mejor. Estoy hablando de la empatía y, por ende, de la satisfacción de la tarea bien realizada. Cualquier actividad, si la realizamos con ilusión -con cariño- nos llena el corazón de alegría y encontramos “la felicidad” en su práctica. En Seira, durante las obras, por la mañana, cuando los trabajadores de las mismas se levantaban al amanecer para trabajar de “sol a sol”, se encontraban al fotógrafo que venía a documentar su trabajo, algunos estaban “felices” allí y una sonrisa les iluminaba el rostro, como a Ramón Félix Surigué.

La primera vez que cayó en mis manos una imagen suya, sin reconocerlo todavía, me llamó poderosamente la atención al ver su alegría y la energía que despedía. Me chocaba fuertemente, en el difícil ambiente de trabajo que lo rodeaba, que tuviera esa actitud en la vida. Quizás fuera porque Ramón estaba acostumbrado a trabajar duro, muy duro.

Sus padres, Ramón Félix Simó y María Surigué Brualla, esperaban, como todos los habitantes de la Litera, las aguas del Canal de Tamarite que desde tiempos inmemoriales debían regar sus tierras. El día 9 de enero de 1882, según sus propias notas, nació Ramón Félix Surigué en Alcampell en la provincia de Huesca. Esta fecha no es segura pues en el registro civil figura el día 8 y su hijo Ángel, en su relato sobre su hermana María, lo ubica el día 6. En cualquier caso, nace un frío día “en el seno de una familia humilde” conocida como casa “La Morena”. Desde joven destaca por su gran inteligencia y “no [tardará] mucho tiempo en asumir la responsabilidad de la familia”. Sus cinco hermanos y sus padres, el “clan familiar” como los denomina su hijo Ángel, le acompañarán toda su vida por las obras. 
 
Excavadora en la presa de Villanova (a la derecha Ramón Félix)

Con 18 años ya lo encontramos en Barcelona en la nómina de la Sociedad Struch Hermanos, donde comienza a trabajar como “asentador” de vías. Progresa rápidamente en sus atribuciones “por [el] celo e inteligencia con que ha desempeñado” los trabajos y al poco ya está de encargado en las obras del ferrocarril de Manresa a Guardiola de Bagá, donde permanecerá tres años. También participa en algunas obras de hormigón armado, como el torreón del depósito de agua del Tibidabo.

La Constructora Struch Hermanos, donde trabaja Ramón, obtiene el contrato de construcción del ferrocarril de las minas de Langreo al puerto de Musel y lo trasladan allí. Este trabajo le supone un nuevo reto pues se tienen que construir túneles para el trazado de las vías. El año 1904, pese al interés de las obras, debe abandonar Asturias, pues la humedad de aquellas tierras le está afectando a su salud.

Ramón se casa con Florentina Torres Fumás el día 9 de septiembre de 1905 en Albelda, su pueblo natal. Pertenece a una familia acomodada conocida como Casa “El Bep” (“Bep, en la lengua vernácula albeldense quiere decir José” –aclara su hijo Ángel-).

En estas fechas no falta trabajo en Huesca pues están en su apogeo las obras, entre otras, del Canal de Aragón y Cataluña. El Estado, tras años de tentativas fallidas por las iniciativas privadas -por fin- las tiene a su tutela y se espera que en breve las aguas del río Ésera lleguen a los campos de la Litera. Son muchos kilómetros de canales y se han dividido en sectores que diferentes contratistas se encargan de construir. Uno de estos, José Serés y Plana, contrata a Ramón como su representante en la obras de los cinco kilómetros de canal que tiene asignados. Duran poco estos trabajos, pero el buen hacer de Ramón hace que continúe al servicio del Estado en la segunda sección de canal, a las órdenes del ingeniero de caminos José María Méndez Vigo. El día 27 de agosto de 1907 nace su hija María y al poco trasladan su residencia a Bellver de Cinca. En estas obras permanece hasta el año 1909. Este mismo año, en marzo, nace el segundo hijo varón –el primero falleció a los cinco meses de nacer- y lo llaman Ramón para perpetuar “el patronímico que desde generaciones se imponía al primer varón”.


Firma de Ramón Félix en un plano de la central de Seira (Gentileza Acciona Energía).
Continua en el Canal de Aragón y Cataluña y bajo las órdenes de Manuel Morales obtiene un destajo, terminadas las obras principales del Canal, para ejecutar nueve kilómetros de la acequia secundaria de “La Magdalena”, cerca de su pueblo, y un “acueducto de 90 arcadas en la 3ª sección” a las órdenes del Ingeniero de Caminos Félix de los Ríos.

Ramón, es un hombre autodidacta y complementa las experiencias que va adquiriendo, en una fecha que desconocemos, con unos estudios por correspondencia en la Escuela Libre de Ingenieros que el ingeniero militar Julio Cervera Baviera establece en Valencia. Esta es una escuela innovadora, por su método y por la calidad de su educación. En esta se desarrolla el espíritu de superación que muchos profesionales tenían pero sus limitadas posibilidades les impidieron acceder, por trabajo o por economía, a una formación oficial. Las experiencias de los alumnos que recoge la revista “Electricidad y Mecánica” -órgano de dicha escuela-, relatan experiencias similares a la de Ramón y coinciden plenamente con sus ideales y su situación.

A mediados del año 1910 entra a formar parte de una Sociedad para la construcción de la variante del Ferrocarril en la línea Tardienta-Jaca. Este trazado se ha interrumpido por la construcción del Pantano de la Peña y se deben realizar importantes obras de fábrica, que tienen un importante coste; más de un millón doscientas mil pesetas. El presupuesto final del pantano, incluidas estas obras, ascenderá casi siete millones de pesetas y este dato nos permite valorar la importancia de dichas obras. Allí estará en permanente contacto con Severino Bello Poëyusan, Director de las obras del Pantano, que escribe sobre su aptitudes diciendo: tiene una “notable disposición para organizar convenientemente el personal obrero y los medios auxiliares de la construcción, como, así mismo, una conducta ejemplar”. Viven en el cercano pueblo de Triste y allí nace, el 11 de diciembre, su hijo José. Una vez terminadas estas obras, el 15 de agosto de 1912, entrará al servicio de la Catalana de Gas y Electricidad.

Su figura es fácilmente reconocible por la boina y su traje de pana. A las órdenes de los ingenieros de caminos, Federico Jiménez y Feliciano Enríquez, desempeña la labor de encargado general de todas las obras. Es muy polifacético y dirige todo tipo de trabajos, túneles, presas y, gracias a las fotografías, podemos seguirlo por las mismas. En plena vorágine de estas, nace su cuarto y último hijo; Ángel.

Ramón realiza mejoras y documenta nuevas instalaciones en la cuenca del Ésera y son muchos los planos que llevan su firma. Diego Mayoral Estrimiana, responsable del Servicio Hidroeléctrico de Catalana de Gas, certificará que “estuvo en calidad de Jefe Constructor, encargado de las importantes obras de los Saltos del Run, Puente Argoné y Campo…prestando eminentes servicios a la entidad propietaria, por su inteligencia, celo y laboriosidad”.



Grupo en la puerta del Círculo Recreativo (ca. 1926). Sentados, desde la izq.: María Félix Torres, Ramón Félix Surigué, Florentina Torres Fumás, Prima Gómez, Carmen González Fernández (Señora de D. Federico), Federico Jiménez del Yerro, Carmen Jiménez, ?,  Lolita Jiménez, ?, Dolores (Lolita) Crusat Querol (Información gentileza de Rafael Tuneu Crusat). Sentada en el suelo: Pilar Jiménez. De pie a la derecha José Jiménez, izq. ?. (Archivo General Compañía del Salvador (AGCS), M 401,020)

Tras muchos retrasos en las obras de “La Catalana” se termina el pantano de Gradiello, en Campo, y a fines del año 1929 se pone en servicio la central homónima. Las obras de Seira ya han acabado y ese mismo año se traslada a Ramón a Barcelona. La familia Félix-Torres fija su residencia en la calle Trafalgar.

Fruto de su pasión por el trabajo, descuidó sobremanera su salud –nos relata su hijo Ángel- y la bronquitis asmática y una úlcera estomacal “le llevaron por el camino de la amargura” durante toda su vida. Falleció en Barcelona, a los sesenta años de edad, la noche del 19 de abril de 1942.

Esta semblanza biográfica difícilmente hubiera visto la luz con este detalle y extensión sin la buena memoria del hijo más pequeño del matrimonio, Ángel, que escribió en el año 1996 los recuerdos que atesoraba de su familia y de Seira. Gracias a la Hermana Cristina Parejo pudimos acceder a este documento y a las imágenes del Archivo que acompañan este texto y custodia la Compañía del Salvador, (Mi hermana María. Recuerdos personales de Ángel F. Félix Torres, [Barcelona], noviembre de 1996. Original: AGCS, M 603,002).

Por José Antonio Cubero Guardiola
Este artículo se publicó en el número 11 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2013.


lunes, 24 de diciembre de 2012

Notas sobre la historia de la central de Seira (9). Los visitantes de las obras de “La Catalana”.



  
Grupo en la Presa de Villanova.

Los habitantes del valle del Ésera no salen de su asombro al ver a unos individuos que, subidos en las rocas del Congosto de Ventamillo, pretenden hacer una carretera junto al río. Esta infraestructura, que servirá para romper el aislamiento de siglos, ha acumulado todos los retrasos posibles desde su inicio y no acaba de hacerse realidad. Las promesas por parte de los políticos llenan las hojas de los periódicos, pero los habitantes, con su escepticismo habitual, no acababan de creerse nada. Al final, tras años de demoras, la apertura de la carretera se completa  a finales del año 1911 y comienza la llegada de autos y coches a Benasque.

   Por alguna curiosa razón, las obras, en general, tienen un embrujo especial que despierta la curiosidad de todo aquel que se cruza con ellas. Los importantes trabajos de “La Catalana”, después de las obras de la carretera, atraen a cientos de trabajadores y allí se mueven miles de duros, despertando el interés de muchas personas. Los políticos  ven la oportunidad de llevar el agua a su molino, y, aprovechando la aglomeración, se acercan a “pescar” votos. 

  En esa época, la distribución de diputados en el Congreso de Madrid, está organizada por distritos electorales y en Huesca hay siete: Barbastro, Benabarre, Fraga, Huesca, Jaca, Sariñena y Boltaña. Seira pertenece a esta última y en las elecciones, que suelen ser cada dos años, se elige un diputado que se encarga de  representar a sus electores en Madrid. Desde 1910 el diputado por Boltaña es un médico, oriundo de Sariñena, llamado Luis Fatás Montes. Es habitual que estos “representantes” no sean de la tierra por la que han sido elegidos y  por ello se les denomina diputados “cuneros”, pues  no tienen vinculación con la zona y su partido –en este caso el liberal- que los ha “colocado” en el puesto.
 
  Las elecciones están cercanas y D. Luis debe arengar a sus amigos y partidarios locales para que lo voten. La visita al distrito se inicia en Barbastro el día 17 de agosto de 1913 y sigue, rumbo a Benasque, por la estela de la carretera. En Graus la comitiva es recibida por influyentes políticos y activos industriales afines a su partido. Al día siguiente hace breves paradas en Perarrúa y Santaliestra donde acuden nutridas comisiones de las poblaciones vecinas. En Campo, el pueblo en masa, aguarda la llegada de su diputado con el Ayuntamiento a la cabeza. El pueblo está en fiestas y, en su exaltación, le cantan algunas coplas: 

“Entre todas las vírgenes,
la mejor la del Pilar;
 y entre tos los diputaos,
 el mejor don Luis Fatás”.

  Como es habitual un periodista acompaña a Fatás y en su crónica confunde el nombre de Seira y lo rebautiza por “Gésera”. Abi tampoco tiene demasiada suerte y lo denomina “Ari”. En la narración de su visita, una vez en Seira, describe el espectáculo que se presentó ante su vista: 

  Casas nuevas recién construidas, un lindo chalet, estilo suizo, en construcción, que parecía haber encontrado el  sitio para su emplazamiento; esqueletos de grandes edificios; terraplenes; explanaciones; rampas; un hormigueo constante de gente trabajadora, y de cuando en cuando, como salvas de progreso, retumbando en las concavidades de los montes, los barrenos que corrigen incesantemente las obras de la naturaleza.



Un grupo de personas en las primeras fiestas de la Colonia de Seira.

  En las obras de “La Catalana” los reciben el ingeniero director Don Federico Jiménez del Yerro y, el también Ingeniero de Caminos, don Feliciano Enríquez Contra, compartiendo su mesa junto al párroco de “Salaruéns” mosén Pedro Raluy –los de Barbaruens también sufren las redenominaciones del periodista-. Los anfitriones agasajan a sus invitados y les muestras las importantes obras que ejecuta la compañía y, una vez terminada la visita, continúan su viaje hasta El Run, donde son recibidos y les demuestran su simpatía personas de todas las clases sociales. El recibimiento de la comitiva a su llegada a Benasque no tiene precedentes pues, según la vehemente pluma, no se recuerda otro diputado que con tanto ahinco y tanta fortuna haya trabajado por los intereses del distrito.

  Ésta visita es una de las primeras descripciones de la obras y abre las puertas de los comentarios, como los realizados por José María “de Sobrarbe” en el Diario de Huesca, que resalta la importancia en nuestra provincia de las explotaciones mineras e hidroeléctricas, motor insustituible de la industria moderna. Su artículo defiende la importancia de los beneficios que para  nuestra región se derivan y plantea la posibilidad de que estas obras posibiliten la llegada de los turistas, se construyan los balnearios y se exploten las minas…y el pueblo tenga una visión nueva de una vida más inteligente, que le despierte la noble ansia de la cultura; con su ejemplo acudirán los capitales, los hombres de negocios y gastos de toda clase y toda condición, que llegan a conocer el país y amarlo, y de todos ellos saldrán los otros industriales, los nuevos mineros, los futuros bañistas, los turistas de mañana. Visionarias palabras de José María que, infortunadamente, no tuvieron su reflejo en la realidad.

  Continúan las obras con algunos altibajos y en el invierno de 1914, cercanas las elecciones, Fatás visita de nuevo el valle del Ésera en busca de votos. En Seira, un día lluvioso de febrero, es recibido por el Alcalde José Aventín Fortuño y Ramón Bused [sic, Aused?], Juan Peired [sic] y Antonio Turmo. Buenos amigos con ganas de luchar y de vencer. Un mes después vuelve otra vez al Ésera y lo recibe una nutrida representación de los habitantes del valle que le agasajan con uno de esos  banquetes pantagruélicos, que dejan chiquitas la bodas de Camacho, con que se obsequia a los diputados, y a su acompañamiento, en los que el mejor gourmand lucha desesperadamente con la falta de elasticidad de su estómago y tiene al fin que declararse vencido deplorablemente ante la profusión y la cantidad de las viandas.  

  El domingo 8 de marzo se celebran las elecciones, las visitas han dado su fruto, y el candidato liberal Luis Fatás obtiene unos resultados ajustados, superando en 300 sufragios al candidato conservador. Jaca y Fraga quedan en manos de los conservadores y las restantes, entre ellas Boltaña, en las candidaturas liberales.

  En mayo se declaran en huelga los trabajadores en las obras de la Catalana, pero el conflicto se soluciona rápidamente por la “visita” de fuerzas de la benemérita. 

  Ya entrado el verano, en julio, quizás por el nuevo interés que ha tomado la línea de ferrocarril por el valle de Benasque, el Gobernador Civil de la Provincia Sr. Perea recorre el valle y las obras de Seira. El tiempo está revuelto para el mes que estamos y como consecuencia de las últimas tormentas, ha descendido la temperatura, hasta el punto de hacerse necesario usar abrigos por la noche…

  No dejan de despertar  la curiosidad las obras de Seira y  los miembros del Sindicato Agrícola de Ribagorza, camino de un mitin agrario que se celebra en Castejón de Sos, recorren varios kilómetros admirando los extraordinarios trabajos que en toda la zona comprendida entre Seira y El Run ha realizado la empresa.

  Las obras de algunos edificios, entre ellos la capilla, están terminadas y en julio de 1915 la barriada obrera de La Catalana de Gas y Electricidad Seria-Abi [sic] celebra las fiestas en honor de su patrona la Virgen del Carmen y a los grandes festejos asiste el ilustrísimo señor obispo de la diócesis. Para acercar a todos los habitantes del valle este evento la empresa de automóviles Litera-Ribagorzana crea un servicio especial de ida y vuelta desde Graus.





  Muchas personas visitaron las obras en estos años, como Leandro Pérez gerente del periódico oscense “El Porvenir”, pero sus impresiones y recuerdos no se conservan, por no existir ninguna copia de aquella cabecera. De otros visitantes anónimos solo tenemos sus imágenes plasmadas en las fotografías: sus nombres e historias también han quedado en el olvido.

Por José Antonio Cubero Guardiola

Este artículo se publicó en el número 10 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el invierno de 2012.



sábado, 22 de septiembre de 2012

El libro de la aventura hidroeléctrica en el valle del Ésera (1912/2012)









Con motivo de la celebración del centenario del inicio de las obras de Catalana de Gas y Electricidad en el valle del Ésera se ha editado un libro titulado "La aventura hidroeléctrica en el valle del Ésera".

Este libro se ha organizado en tres partes bien diferenciadas. En la primera se hace un recorrido por la historia de la Ribagorza, de la mano del filólogo Carlos Bravo Suárez, desde los tiempos más remotos hasta finales del siglo XIX haciendo especial hincapié sobre "El valle antes de la central de Seira". También se da noticia de las escasas industrias del valle y se referencian las diferentes obras que se desarrollan en este territorio en aquellos momentos.

En la segunda parte, que comienza con el siglo XX, el autor -que suscribe estas líneas-  contextualiza la drámatica situación de la Ribagorza en aquella época y la dificil situación económica del momento tras las pérdidas de la colonias en 1898. Importante lugar, como no podía ser de otra manera, tienen las obras que se realizan en aquellos momentos en la zona y lugares próximos del Alto Aragón. "La aventura hidroeléctrica en el valle del Ésera" relata las aventuras y desventuras de aquellas personas que vinieron a buscar su sustento trabajando en las obras hidroeléctricas e intenta, haciendo especial énfasis en la parte humana, desarrollar los importantes logros conseguidos.
Capítulo aparte merecen las interesantísimas historias de los "charbonnages" del Ésera y sus proyectos y obras, o de la hinca de cajones por aire comprimido. Éste desconocido sistema de construcción de cimientos es objeto de un pequeño capítulo, por su importancia en el desarrollo de las obras y su complejidad técnica.
Un gran número de ilustraciones y fotografías -que estuvieron expuestas en la exposición de Benasque- acompañan y guían al lector en la evolución de las obras de las centrales.
El límite de esta parte viene marcado por la puesta en marcha de la central de Campo en 1929, última de las obras en el valle del Ésera, que marcó el fin de la aventura hidroeléctrica. 

Muchas de las fotografías del libro forman parte de la colección fotográfica que realizó Catalana de Gas y Electricidad. En un pequeño anexo titulado "La colección fotográfica de Catalana de Gas y Electricidad" se hace una descripción de las características de la colección, sus origenes y el estado actual. También, para completar, se dan unas pinceladas de la importante y singular colección de postales del "Salto del Run".

Para terminar Carlos Bravo Suárez en "El valle del Ésera después de la central de Seira", narra la influencia de las obras en el valle del Ésera y el devenir de su historia hasta nuestros días.

Este libro no hubiera visto la luz sin el apoyo de la Diputación Provincial de Huesca, editora del mismo, la importante colaboración de la Fundación Hospital de Benasque, promotora de "La aventura", y el  Ayuntamiento de Benasque que forma parte de la Fundación.
La exposición, el libro, las jornadas y las visitas a la central de Seira han estado patrocinadas por Acciona, la Fundación Endesa y la Fundación Gas Natural-Fenosa.
Han colaborado el mNACTEC (Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña), la Comarca de la Ribagorza y TICCIH España. 

El libro (ISBN  9788492749287) es posible conseguirlo en librerías, tiendas de libros on-line y la propia Diputación Provincial de Huesca.



 








domingo, 5 de agosto de 2012

Las imágenes del fondo "Catalana de Gas" del mNACTEC en la red


El Museo de la Técnica y de la Ciencia de Cataluña (mNACTEC) ha tenido una importante participación en la exposición y catálogo de la "La aventura hidroeléctrica en el valle del Ésera" pues conserva una de las colecciones fotográficas de Catalana de Gas. Ésta, gracias a su importante trabajo, se ha digitalizado y, aprovechando el centenario, este fondo de más de 2.000 imágenes  está disponible para su consulta en la red en el siguiente enlace:


Desde aquí queremos agradecer al mNACTEC su trabajo y la oportunidad que brindan a investigadores y, en general, a todos aquellos que deseen disfrutar con las imágenes de dicha colección.

viernes, 27 de julio de 2012

Jornadas sobre el Patrimonio Industrial, Benasque, 8 y 9 Septiembre de 2012






Los atrevidos hombres que atravesaban el valle del Ésera a comienzos del siglo xx, se encontraban un paisaje virgen. Subidos a sus caballerías por estrechos caminos de herradura, se aventuraban a seguras peripecias.
La luz eléctrica ya se había instalado en Benasque, Graus y Campo, pero muchos habitantes de la Ribagorza, ajenos a esos avances, estaban sufriendo la falta de trabajo y debían emigrar en busca de sustento. La llegada de la Catalana al valle supuso un cambio radical en sus vidas. Miles de personas vinieron de todos los lugares de España y del extranjero. No todo fue bueno, por supuesto, pero el progreso había llegado para quedarse. Era el año 1912.
Para profundizar en la historia del rico patrimonio industrial del valle del Ésera, y con ocasión del centenario que este año celebra el inicio de las obras hidroeléctricas en el valle, se han organizado estas jornadas sobre el patrimonio industrial.
Los ponentes, reconocidos especialistas, nos llevarán, de la mano de la electricidad, a recorrer las instalaciones que hace un siglo permitieron que la luz eléctrica llegara, con todas sus consecuencias, a nuestros hogares.
Ponentes
La memoria de la luz en el Fondo Histórico de Endesa
por D. José Antonio Gutiérrez Pérez, director general de la Fundación Endesa

Un recorrido por la historia de Endesa y sus filiales desde los orígenes de la energía eléctrica hasta nuestros días, con especial referencia a los hitos tecnológicos más relevantes en la evo- lución de la industria eléctrica. Asimismo se describirá el proyecto del Fondo Histórico de Endesa destacando sus aspectos más interesantes.

El aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos del Pirineo aragonés, un patrimonio industrial y cultural a conservar
por D. Francisco Galán Soraluce, ingeniero de caminos, canales y puertos y divulgador científico. Acciona Energía

A partir de 1912, comenzó el aprovechamiento hidroeléctrico de algunos ríos del Pirineo aragonés, concretamente el Aragón, el Gállego, el Cinca y el Ésera. Se construyeron centrales de gran potencia para la época y parte de esta energía se llevó a Bilbao (las centrales del Cinca) y a Barcelona (las del Ésera), y con la energía del Gállego se crearon los centros industriales aragoneses. Además de las centrales se construyeron presas, canales, túneles, tuberías de presión, etcétera, todo ello con magníficos diseños y gran calidad de ejecución, lo que ha permitido que hoy día se mantengan tal como se hicieron. Esas instalaciones, poco conocidas, son un ejemplo de buen hacer y forman parte del patrimonio industrial y cultural de Aragón.

Catalana de Gas y Electricidad y la central de Seira

por D. Pedro-A. Fábregas Vidal, director general de la Fundación Gas Natural - Fenosa.

Presentación de la estrategia industrial de la Sociedad Catalana para el Alumbrado por Gas en el entorno de 1900 y su progresiva orientación a la electricidad, inicialmente de origen térmico y posteriormente hidráulico. Esto dio lugar a la aparición de Catalana de Gas y Electricidad con una obra emblemática, la central de Seira, en el Pirineo de Huesca, propiedad de dicha compañía hasta su venta en 1987.

Los archivos fotográficos del mNACTEC en el proceso de electrificación del Pirineo: el fondo Catalana de Gas y Electricidad
por D. Jaume Perarnau Llorens, jefe de conservación del mNACTEC
El Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña conserva una importante colección de fotografías de la electrificación del valle de Arán, del Pirineo catalán y de las obras de Catalana de Gas y Electricidad. Todas estas se desarrollaron en la misma unidad geográfica, el Pirineo, y casi en la misma época. El ingente trabajo que ha realizado el Museo desde la llegada de los fondos, pasando por su digitalización y documentación, permitirá su posterior difusión.

La contribución de los ríos aragoneses a la Revolución Industrial española

por D. José Ramón Marcuello Calvín, periodista y escritor

Los ríos aragoneses contribuyeron al desarrollo de la primera Revolución Industrial, llamada del vapor o de la hulla negra, previa a la segunda Revolución Industrial, la de la electricidad, también llamada de la hulla blanca. Es en esta segunda en la que los ríos altoaragoneses, sobre todo los ribagorzanos Ésera y Noguera Ribagorzana, juegan un papel decisivo, pero no en exclusiva, ya que también tienen mucha importancia el Ebro, el Gállego y los ríos turolenses. Estos ríos fueron claves en la Revolución Industrial española, pues prestaron un gran servicio a empresas y colectivos humanos más allá de nuestras fronteras como comunidad, en especial en Cataluña.

El paisaje de la electricidad en Aragón y su valor patrimonial
por Dña. Pilar Biel Ibáñez, profesora titular de Historia del Arte. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Zaragoza 
Una reflexión en torno a las características que presenta el patrimonio de la electricidad y lo dotan de una personalidad propia dentro del concepto de patrimonio industrial mediante el análisis de varios ejemplos vinculados con este sector. A través de ellos se pondrá de manifiesto la necesidad de avanzar hacia una comprensión del patrimonio industrial, y en concreto el vinculado con la electricidad, en sus valores paisajísticos, ya que su dimensión territorial es la que sintetiza el conjunto de valores que presenta.

Horario

SÁBADO 8
10.00 h. Inauguración de las jornadas. Visita comentada a la exposición. 
11.00 h. El paisaje de la electricidad en Aragón y su valor patrimonial por Dña. Pilar Biel Ibáñez. 
Pausa de 15 minutos. 
12.00 h. Los archivos fotográficos del mNACTEC en el proceso de electrificación del Pirineo: el fondo Catalana de Gas y Electricidad por D. Jaume Perarnau Llorens.
13.00 h. Catalana de Gas y Electricidad y la central de Seira por D. Pedro-A. Fábregas Vidal. 14.00 h. Comida. 
16.00 h. Visita guiada por Benasque. 
17.00 h. El aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos del Pirineo aragonés, un patrimonio industrial y cultural a conservar por D. Francisco Galán Soraluce. 
18.00 h. La memoria de la luz en el Fondo Histórico de Endesa por D. José Antonio Gutiérrez Pérez. 
Pausa de 15 minutos. 
19.00 h. La contribución de los ríos aragoneses a la Revolución Industrial española por D. José Ramón Marcuello Calvín.

DOMINGO 9
11.00 h. Seira: visita guiada al Museo de la Electricidad y a la central de Seira. (La visita tendrá una duración aproximada de una hora y media).

Inscripción
La inscripción a las jornadas es gratuita y permite asistir a las ponencias y a los actos que se organicen junto a estas. Los inscritos recibirán las comunicaciones, las informaciones y toda la documentación relacionada con ellas. Para obtener información o tramitar la inscripción se debe escribir a la siguiente dirección centenariocge@gmail.com.

Alojamiento
La oficina de turismo de Benasque gestionará cualquier información sobre alojamientos en el teléfono 974551289 ó en el correo electrónico info@turismobenasque.com





Web del centenario
Para cualquier consulta o duda, la página web del centenario es http://centenariocge.blogspot.com.es/ o su correo, centenariocge@gmail.com.

Actividades paralelas
Una exposición fotográfica, ubicada en el Palacio de los Condes de la Ribagorza de Benasque, con un centenar de fotografías y una importante selección de documentos y piezas relacionadas con la hidroelectricidad, nos ayudará a entender mejor aquella época. 

Las visitas guiadas a la central hidroeléctrica de Seira, que complementan la exposición, permiten conocer dónde están instalados los elementos que se muestran en ella y también el funcionamiento de una central hidráulica.
La visita es gratuita, pero requiere reserva en la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Benasque a través del teléfono 974551289. La duración estimada de la misma es de una hora y media. El Museo de la Electricidad, en los bajos del Ayuntamiento de Seira, servirá de punto de encuentro y de inicio del recorrido.