domingo, 8 de julio de 2018

Notas sobre la historia de la central de Seira (20): 1918, brilla la luz al final de la línea




Las virolas de la tubería esperan, cubiertas de nieve, su colocación. 1 de marzo de 1918

Las obras de la central de Seira están muy avanzadas. Todo parece augurar que este año será el definitivo y la central se pondrá en marcha, enviando la preciada energía eléctrica rumbo a Barcelona, tras tantas penalidades y retraso en los trabajos.

La búsqueda de trabajadores en las obras se ha vuelto más selectiva y ya no se buscan peones, sino especialistas, que conozcan bien el oficio, con un jornal de 5 a 6 pesetas según las aptitudes. Esta necesidad obliga a pagar bonificaciones para mantenerlos, por la gran competencia que existen entre las empresas eléctricas, de modo que a los dos meses de permanencia se les abonan los viajes de ida y vuelta y una gratificación de 25 pesetas por mes. La condición para ser contratados es que lleven sus herramientas de trabajo.


No conocemos si Antonio era especialista o no, pero, para él, 1918 no podía haber comenzado de peor manera, pues con veintiocho años de edad, «tuvo la desgracia de que un largo tubo metálico que transportaba tocase con un cable conductor de energía a alta tensión. Se produjo la descarga, y murió electrocutado».


Ajenas a las fatalidades, aunque no exentas de problemas,  a los pocos días del accidente, tras ocho años de trámites, se publica en la Gaceta de Madrid la concesión, con las modificaciones solicitadas, del salto de Puente Argoné. Francisco Bastos, solicitante de esta, es candidato para diputado por el partido regionalista por la demarcación de Boltaña y los periódicos están constantemente recordándole su origen, sus vinculaciones y las promesas de carreteras y obras públicas de su candidatura. 


Pero volvamos a la vorágine de las obras, pues el número de trabajadores bajó puntualmente en los meses más duros del invierno pero se ha ido recuperando, poco a poco según llegaba la primavera y con ella el buen tiempo. En mayo hay 1.935 personas en plantilla, que será el máximo de este año.


 Muchos de ellos miran sorprendidos las largas reatas de mulos, que cual largo ciempiés, se encargan de transportar las tuberías que se encargaron a Escher Wyss y, por fin, han llegado al apartadero de Barbastro transportadas por ferrocarril. Junto a la carretera esperan su turno para subir por el funicular que se ha instalado junto a su ubicación definitiva. Cada uno de los tramos de tubería, también llamados virolas, tiene más de 130 gruesos remaches por cada lado y debe unirse con especial precisión. Este trabajo requiere experimentados trabajadores que coloquen los remaches a la temperatura exacta, que deja el metal, según la jerga, como moco de pavo para su perfecta colocación.

La complicada puesta en marcha de una central


Casi todas los elementos importantes que componen la central vienen de Zúrich. Allí, en los inmensos talleres de Escher Wyss y Oerlikon, se han ensamblado todos los elementos que componen las turbinas y los alternadores. Desde esa población se desplazan los montadores que llevarán a cabo la instalación. Junto a ellos viajan sus pesados arcones con las herramientas que les permiten realizar complejos trabajos fuera del taller. Las elevadas tensiones de los transformadores son todo un reto para los ingenieros, que se enfrentan a problemas desconocidos.


   

Montaje del alternador número 2. En primer plano el rotor sin sus polos. 11 de mayo de 1918

En julio, terminados los casi 9 kilómetros de túnel, se pone en carga el depósito regulador. Un mes más tarde, el día 1 de agosto a la 1:33 se prueban por primera vez las turbinas y los alternadores, funcionando en vacío —sin enviar energía por la línea—. Días después, tras los ensayos necesarios, el martes 6 a las 12:16 se sincroniza con la línea de Barcelona y la central de Seira comienza a producir entre 900 y 1.000 kilovatios. A partir de esta fecha, salvo los fines de semana, que estará parada la central, y las interrupciones por averías y revisiones, el funcionamiento ya será continuado y la energía del Ésera se unirá en la subestación de Perarrúa con la producida en el río Cinca para ser enviadas juntas a Barcelona. En esta primera etapa la tensión de la línea no supera los 55.000-60.000 voltios.

La escasa eficacia de los dispositivos eléctricos que sirven de protección contra la descarga de los rayos, por ejemplo, o los lentos interruptores automáticos propician situaciones peligrosas para los aparatos y sus operadores. Muchos de ellos son provisionales, pues no se han podido adquirir, por las dificultades de la guerra, los que deberían instalarse. Por ello no son extraños mensajes como el siguiente en los primeros meses de explotación de la central, ni aun años después:

A las 9.35 explota uno de los dos interruptores [marca] Maier […] montados para alimentar los transformadores Oerlikon de 9000 kVA, y la proyección del aceite inflamado ha ocasionado un incendio en el recinto destinado a los interruptores inutilizando aisladores, aparatos y cables. Queda parada completamente la central. Firmado, Achón

A comienzos de noviembre todavía no se han terminado de montar todos los grupos y la central sigue en pruebas, ajena a la firma del armisticio de la Gran Guerra, que ya ha terminado y que tantos problemas ha acarreado. Dirige los ensayos Diego Mayoral, jefe del Servicio Hidroeléctrico de Catalana, que tantos malos ratos ha pasado en interminables discusiones con los proveedores. El día 16, en una larga interrupción, se hacen pruebas a 125.000 voltios en los transformadores con los montadores suizos de Oerlikon —empresa que los ha suministrado—, los ingenieros Kuntz, Schmidt y Sturzenegger. Se realizan también pruebas y modificaciones en los alternadores intentando solucionar los problemas que surgen en la puesta en marcha. En la turbina 2 se está ensayando el regulador de velocidad —mecanismo que se encarga de mantener las revoluciones de la máquina en orden— en presencia del ingeniero Albert Huguenin, director general de Esher Wyss.


Los kilovatios de Seira comienzan a llegar a Barcelona. Todos los posibles problemas que vaticinaba Bastos han surgido y la marcha de las obras ha sido, según nos explica el ingeniero jefe de las obras, Federico Jiménez, por completo anormal. Y, como no podía ser de otra manera, eso ha provocado que se resientan los costes.

La epidemia de gripe de 1918

Una pandemia gripe ha llevado el luto a muchos hogares y la intranquilidad al vecindario y al país ribagorzano. La enfermedad remite una vez pasado el invierno, pero deja tras de sí un largo rosario de fallecidos.


 En España, para hacernos una idea, en 1917 murieron por esta causa 7.479 personas, en 1918 fallecen 147.114 y en 1919 todavía perderán la vida 21.904. La epidemia tiene una importante repercusión y todavía se recuerda el año 1918 como el año de la gripe. En Seira también ha castigado bastante y el hospital de las obras atiende a bastantes enfermos, algunos de los cuales fallecen por esta enfermedad que se prolonga durante todo el invierno y no desciende la mortalidad hasta que llega la primavera de 1919. La provincia de Huesca no es de las más afectadas de España, pero llega a tener durante la pandemia 100 muertos por cada 10.000 habitantes.
...
Han pasado cien años desde entonces y este año se cumple el centenario de la puesta en marcha de la central de Seira. Todas las asociaciones vecinales, las instituciones y los habitantes, están colaborando en las actividades que se preparan para este año.


Este artículo se publicó en el número 21 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2018.

miércoles, 3 de enero de 2018

Notas sobre la historia de la central de Seira (19): 1917, la luz ilumina el final del túnel...

   
    Pese a los planes iniciales y el esfuerzo realizado, la central de Seira acumula un importante retraso en su puesta en marcha. En un intento por suplir esta demora, y evitar la intranquilidad en los inversores, se  firma un acuerdo con la Eléctrica del Cinca para  llevar su producción sobrante a Barcelona. Para transportar los 2.000 kilovatios que produce la central de Arias, se instala desde su ubicación junto al río Cinca, una línea eléctrica de 50 000 voltios hasta Las Ventas de Santa Lucía, donde se conecta con el trazado de la línea de Seira a Barcelona. No estaba proyectado interrumpir esta línea en tierras aragonesas, y será en ese punto donde se construirá, más adelante, la nueva subestación de Perarrúa. La noche del 12 al 13 de abril comienza el suministro a Barcelona de estos sobrantes de energía del Cinca. En agosto se pone en servicio la subestación de Barcelona, y a finales de mes, la de Sabadell. A finales de octubre llega a Tarrasa, «donde ha continuado el servicio sin anormalidad digna de mención, salvo algunas interrupciones poco importantes, debidas a perturbaciones atmosféricas, que esperamos evitar en su mayor parte cuando se instalen los aparatos de protección hace tiempo pedidos en América a la sociedad Westinghouse».



    Desde 1916 la actividad en las obras del río Ésera se ha incrementado, y este año, para finalizarlas, Catalana de Gas ha sacado una suscripción pública de 30 000 bonos al portador, con un interés del 6% anual, libres de impuestos presentes y futuros, amortizables a la par en diez años. Con estos 15 millones de pesetas pretende terminar la central de Seira, de 44 000 caballos, cuya mitad estará pronto acabada, así como una central térmica de reserva en San Adrián de Besós, línea de conducción, puestos transformadores y equipo de la red.

En los mentideros y en los periódicos las obras de la central avanzan más rápidamente, según nos cuenta El Ribagorzano:

"...están muy adelantados los trabajos de la importante sociedad «La Catalana del Gas y de Electricidad», que está realizando en Seira y el Run. Por lo que falta de construir y por las pilonas colocadas y el tendido de cables que ya se va llevando a cabo, demuestra evidentemente que dichas obras van a terminar en breve plazo con gran regocijo de los que en Barcelona esperan para muy pronto el aprovechamiento de la fuerza eléctrica, y de los accionistas de dicha sociedad."
    Pero la realidad es bastante más tozuda que todas las vehementes opiniones y todavía tendrán que pasar bastantes meses hasta su puesta en servicio. 

Visitas a  las obras
    La colonia escolar de Capella está pasando el verano en Castejón de Sos y visita la presa de Villanova. Para relatar esta actividad escribe en su diario de apuntes:
"...almorzados, a las seis, salimos para la presa. El encargado señor Almuzara nos recibe cariñosamente. Este amable señor nos guió por todo, explicándonos con gusto y claridad aquella maravilla del ingenio humano. El señor Maestro le da las gracias, y el señor Almuzara dijo que se felicitaba de tan pequeña molestia en favor de los niños y en pro de la cultura nacional. Cansados de la mañana, tenemos descanso hasta las seis, que vamos a la fuente de Urbano, provistos de caramelos."
    El Centro Excursionista de Cataluña, vista la importancia de las obras en el Ésera, también programa una visita a las obras de Catalana camino del chalé de la Renclusa. En el grupo figuran ilustres catalanes como Cambó, Ventosa, Durán, Rahola, Guimerá y Millet, entre otros. Para agasajar a tan importante grupo, el Orfeón grausino, que mantiene una fluida relación con otras formaciones musicales catalanas, prevé organizar unos festejos. Las complejas circunstancias que se viven en Barcelona obligan a anular el viaje.

    En agosto, después del intento fallido, el líder político catalán, industrial y accionista Francisco Cambó visita las obras de Catalana en compañía del señor Calderón y del notable pintor escenógrafo Olegario Junyent. Luego sigue camino hacia Huesca, donde come en el hotel de Chaure, para continuar a las once y media de la noche hacia Jaca y Pamplona.
Los problemas no cesan...
    Durante este año, por problemas con Escher Wyss, la empresa suiza Sulzer suministra las 200 toneladas de acero en forma de tuberías. Para poder desplazar estas mercancías por territorio francés, en guerra en esas fechas, se deben solicitar permisos de difícil tramitación. Escher Wyss se aprovecha de estas autorizaciones de Catalana y remite material con destino a otro cliente, lo que impide la llegada de los tubos a la central de Seira. Por ello hay que pedir al Gobierno francés otro permiso de tránsito, y esto conlleva un nuevo retraso en la entrega.


    Inmersos en los complejos suministros, algunos otros asuntos permanecen en segundo plano. Tras un largo periodo de trámites, en octubre se notifica la concesión del salto de Puente Argoné a Catalana de Gas, que incluye unas condiciones impuestas por el Consejo de Obras Públicas. Algunas de ellas son imposibles de cumplir, y un mes más tarde el ingeniero jefe de las obras de Seira, Federico Jiménez, en una carta dirigida al director general de Obras Públicas, solicita la ampliación de los plazos de inicio y terminación de las obras, puesto que, debido a las dificultades que crea la guerra europea en la construcción de las obras por falta de materiales, estos plazos resultan muy reducidos.

    Termina el año y, pese a la actividad máxima que ha llevado el Servicio Hidroeléctrico desde su creación —explica Diego Mayoral—, no ha podido cumplirse el programa previsto para inaugurar sus obras y sus instalaciones de Seira dentro del ejercicio de 1917, debido a las dificultades derivadas de la situación mundial, que han aumentado y complicado considerablemente la labor. Pero la guerra no es la única traba, pues la escasez de cemento por el incumplimiento del contrato que tienen con una importante compañía es tal que hay «necesidad de paralizar algunas y otras ejecutarlas con gran lentitud». Falta igualmente

"...la mano de obra en cuantía necesaria para dar a nuestros trabajos el impulso deseado, a causa de la emigración y de la gran demanda de obreros que hacían otras obras de la región (Riegos del Alto Aragón y Canfranc) y de la provincia de Lérida (Canadiense, Energía Eléctrica, y Fuerzas Productoras), y únicamente al finalizar el año, esto es, cuando el rendimiento del bracero era pequeño y las inclemencias de la estación obligaban a reducir las obras de albañilería, acudieron los necesarios."
    Con todo, el número de trabajadores en las obras sobrepasa las 1000 personas todos los meses y durante varios se han superado ampliamente las 2000, llegando el 23 de noviembre a 2303, cifra récord de las obras.

Por José Antonio Cubero Guardiola

    Este artículo se publicó en el número 20 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el invierno de 2017.

lunes, 14 de agosto de 2017

Notas sobre la historia de la central de Seira (18): 1917, el año decisivo





     

     Diego Mayoral, como jefe del servicio Hidroeléctrico de CGE, a comienzos del año 1917, tiene la firme convicción que este año es decisivo en la construcción de la central de Seira. Se ha marcado este objetivo y tiene la intención de cumplir con sus ambiciosas expectativas. El pasado año la obra tomó un buen ritmo y en noviembre se llegaron a tener 2.000 obreros, que es el mayor número hasta la fecha y el ritmo de los trabajos fue cercano a lo esperado, pese a los altibajos provocados por el grave accidente que hubo en mayo. Afortunadamente ha comenzado el año animadamente y las carretillas circulan cargadas de materiales. Ya se han colocado 4.000 metros de vía a lo largo del congosto de Ventamillo para transportar cemento a la subida y arena a la bajada, todo lo cual presta grandes servicios y ayuda a la buena conservación de la carretera contribuyendo a economizar en viajes de carros y caballerías.

     Todos los responsables de las obras tienen muy presente que no están siguiendo las previsiones establecidas y la presión que reciben es muy grande. Ya han transcurrido cinco años desde que se iniciaron las obras el año 1912 -incrementando en un año la previsión inicial de su duración- y los gastos en personal y materiales son mucho más elevados que los presupuestados. Todo está desbordado y todavía no es posible calcular la fecha en que llegará la electricidad a su destino. Este año es decisivo pues se debe afrontar la construcción de la línea de alta tensión y es de las partidas más importantes del presupuesto de la construcción.

     Los trabajos en la línea comienzan muy lentamente y las trabas y los problemas en la construcción se suceden. A los habituales, provocados por el complejo suministro de materiales o con la falta de trabajadores, se añaden sabotajes y complicaciones en las gestiones fuera de toda previsión. Parece que hubiera una "mano negra" que ayudara a que todo lo susceptible de complicarse se complicara. La competencia entre las empresas eléctricas es muy grande y todas ellas son conscientes que cuando la línea de alta tensión de La Catalana esté terminada, supondrá que hay un nuevo competidor en el mercado. 


     Esta competencia transciende el ámbito local y de ello se hacen eco los periódicos y las publicaciones técnicas. El cuadro de combatientes, según la publicación Madrid Científico, lo componen las sociedades Saltos del Ter, Catalana de Gas y Electricidad -La Catalana-, La Energía Eléctrica de Cataluña y Riegos y Fuerzas del Ebro. Esta última, la más importante de todas, impulsada por el genio creador de Pearson, opera a la manera americana y sorprende a los empresarios europeos. Son muchas las críticas que, desde la prensa financiera, se hacen a estos planteamientos. La actividad desenfrenada de RFE al adquirir multitud de empresas sin tener en cuenta el precio y contratar obreros y empleados en extraordinario número sorprende a todo el mundo. Esta actitud, defendida por los beneficiados, conlleva inconvenientes que las grandes obras de ingeniería traen consigo, como la elevación de los precios de viviendas y alimentos en las zonas donde se ubican las obras, entre otras cosas, lo que, lógicamente, ha cambiado la vida social y política. Estas cuestiones añaden dificultades a las empresas de la competencia -como La Catalana- que deben pagar sueldos más elevados si pretenden encontrar trabajadores. 


     Dificultades que se añaden a los retrasos que se van sucediendo; en los pedidos a los fabricantes de turbinas, o a los encargos de la fabricación de los alternadores, debido a problemas en el suministro de materiales, que se han demorado también en la entrega, que debía realizarse en verano y todavía no se ha realizado. Tampoco ha llegado la tubería, que proviene de Suiza, y seguro que vendrá en los peores meses, en invierno, para dificultar su transporte.


   Afortunadamente no todo son malas noticias y aprovechando una bajada de la cotización del cobre se han pedido a Estados Unidos 400 toneladas de este material para la línea de transporte. 


    Poco a poco se confirma que la "mano negra" en las obras de la línea de alta tensión existía y tenía nombre. Todos aquellos sabotajes y problemas en las gestiones estaban provocados y lo confirma amargamente el ingeniero Mayoral en uno de sus informes: «Algunos trámites legales de esta línea están demorándose suscitados por nuestra competidora La Canadiense».


    Contrasta acusadamente esta efervescente actividad laboral en las obras de la central con la grave situación del mercado laboral español. En 1916, por poner un ejemplo de esa misma época, emigraron 62.247 españoles. Dicha cifra es menor que la del año 1912, cuando 194.443 españoles abandonaron el país rumbo a lejanos y desconocidos lugares en busca de trabajo. 


    Y es que la situación laboral es lamentable, los periódicos pregonan toda suerte de huelgas y apenas pasa un día sin que se declare alguna. No hay gremio que no reclame en todos los rincones del país un aumento de sueldo o una reducción de sus jornadas. En Aragón los tahoneros de Zaragoza han cerrado sus establecimientos en la capital y en Mequinenza los mineros están con la piqueta en ristre. Los zapateros, los albañiles y un largo etcétera -que incluye hasta "los cavadores de regaliz"- reclaman mejoras en sus condiciones de trabajo. A comienzos de 1917 la situación es insostenible y el ministro de Obras Públicas, Rafael Gasset elabora, con la colaboración de los gobernadores, una bolsa de trabajo de los parados. De sus datos se desprende que en la provincia de Huesca -sorprendentemente- faltan trabajadores y en cuanto el Consejo de Estado despache los créditos extraordinarios pedidos habrá exceso de trabajo y faltarán obreros. Los anuncios de La Catalana, presentes en la prensa desde hace varios meses, demandan trabajadores, reafirmando las palabras de Gasset.



    

     No todas las políticas laborales en Madrid pasan por el Ministerio de Obras Públicas y en algún departamento o institución de la capital tienen una forma curiosa de reclutar trabajadores o -mejor dicho- de apartar los que no trabajan de la vista de los gobernantes para que no les afee "el paisaje". Y, siguiendo una práctica que parece bastante habitual, reparten por "provincias" expediciones...

    "...de golfos, recogidos en las calles, con la pretensión de que trabajen en las obras de Riegos del Altoaragón. Esta nueva expedición es de 36, y muchos de ellos ancianos e imposibilitados. Algunos de los golfos regresaron a Madrid el mismo día, y los útiles para el trabajo, en vista de los escasos jornales que se pagan en las obras de riegos, han marchado a El Run, donde les pagan más elevados jornales en las obras de la Compañía Catalana de Gas. El pueblo censura la falta de criterio que supone el envío de gentes inútiles para el trabajo."

    Pese a estas aportaciones extras de obreros, en Seira la situación obrera se mantiene estable, desde diciembre el número de obreros se sitúa en torno a los 1000. La actividad sigue imparable y en marzo, gracias a los anuncios, ya son cerca de 1900. No extraña, pues, que entre tantos, y de tantas clases, de trabajadores en las obras algunos sufran «accidentes», como un obrero de Lérida que pierde un brazo y su cartera con 1200 pesetas a manos de un «compañero» suyo. O que en El Run, en las mismas fechas, una discusión acabe en un tiroteo y el agresor se dé a la fuga y se interne en Francia.
En las obras trabajan obreros de toda España y existe una importante colonia de murcianos. Alguno de ellos no está muy contento con la empresa y envía sus relatos a los periódicos de Cartagena describiendo su situación en las obras y las características de la misma:

    "...en los confines de la provincia de Huesca, clima ingrato y ya visitado por obreros de esta zona, a los cuales se burló descaradamente faltándoles al contrato y por lo que algunos han regresado haciendo tan larga travesía a pie e implorando la caridad pública… Ya lo dijo el gran Costa: el ser español es un mal negocio."

     Este incremento de obreros, que ha tenido lugar en 1917, ha sido provocado por la reactivación de la construcción del gran edificio que albergará la subestación. Allí se necesitan transportar piedras desde la cercana cantera, construir vigas armadas e instalar celosías y estructuras. Ha aumentado también la demanda de carros con caballerías. Como la población de caballerías se ha incrementado, el consumo de alimento y paja para su manutención también asciende y se suceden los anuncios en el Diario de Huesca para localizar vendedores que lo suministren. Según dicho anuncio, interesa comprar 150 toneladas de avena, 75 de cebada, 75 de maíz y 300 de paja en pacas bien alambradas de 60 kilogramos. Todos estos suministros se contratan puestos en el apartadero de Barbastro y deben ser transportados, mediante el tren de vapor o por arrieros, hasta Seira.

    Parece que -de momento- las expectativas para este año 1917 del Ingeniero Mayoral se cumplen.
    Por José Antonio Cubero Guardiola

    Este artículo se publicó en el número 19 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2017.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Notas sobre la historia de la central de Seira (17): Los talleres Escher Wyss y la Central de Seira.




La familia Escher, a la que pertenecía Hans Caspar Escher, era una de las más importantes de Zurich. Durante más de quinientos años, miembros de dicha familia de patricios, habían sido comerciantes, industriales y diplomáticos.A Hans Caspar Escher, ingeniero e industrial, siguiendo la tradición familiar, se le ocurrió fundar un taller donde perfeccionar los telares de su fábrica textil.

Pero la historia de la fundación de Escher Wyss, a comienzos del siglo XIX, no fue realmente tan sencilla y Hans Caspar Escher, tuvo que cambiar los planes que su padre había hecho para él, y estudió Arquitectura, que era lo que realmente le gustaba. La ocupación francesa de Suiza y su actividad militar le abrieron los ojos a su verdadera vocación: crear su propia empresa textil.



En 1803 construyó su anhelado telar en la bodega familiar y 1805, junto a su padre y varios socios más, fundó, con la asesoría jurídica del banquero Salomon Wyss -que puso el segundo nombre a la compañía-, una empresa para poder mejorar los defectos que había encontrado en sus telares. Esta sociedad, en pocos años, tendría renombre mundial y fue el germen de la industrialización de aquella parte del país.

La trayectoria, a partir de esa fecha, vinculada primero a la industria textil y más tarde a la construcción de máquinas de todo tipo, revolucionó con las ideas y el espíritu de Hans Casper la construcción mecánica. Una historia apasionante que va unida indisolublemente a la evolución de las turbinas hidráulicas.

La construcción de máquinas hidráulicas comenzó con la utilización de éstas en las fábricas de papel para aprovechar allí mismo su fuerza. A comienzo del siglo XX, con el transporte de la energía a larga distancia, en sus talleres de Zurich, construyeron las turbinas de la "Canadian Niagara Power Company" de 10.000 caballos cada una - las más grandes de la época -.

Escher Wyss y la Central de Seira

Escher Wyss & Co, en adelante EW, suministró las tuberías metálicas, las tres turbinas principales -con sus reguladores e instalaciones auxiliares- y las dos turbinas Pelton auxiliares, de la central de Seira. Catalana de Gas y Electricidad, en previsión de la ingente cantidad de material que debía recibir, construyó un apartadero en la estación de Barbastro para poder recepcionar todos los materiales y suministros que vinieron por ferrocarril.

Todos los materiales que suministró EW recorrieron el trayecto de Zurich, donde estaba su fábrica, por ferrocarril hasta Barbastro y luego en carros hasta Seira. Allí se juntaban turbinas y tuberías con otros elementos menos tecnológicos como el grano necesario para alimentar las caballerías. Todos ellos subían por los polvorientos caminos de la Ribagorza en un lento peregrinar de caballerías.



La concesión del salto del Run con sus 138 metros de salto neto y un caudal de 21 m3/s -de caudal total-, por sus valores, sugerían turbinas Francis. Mediante una doble rueda de 1.400 mm. de diámetro y 200 mm. de ancho se obtenían 10.600 caballos de potencia. La rueda estaba fundida en bronce y la cámara espiral -el caracol- junto a los codos de aspiración están hechos en fundición. Actualmente el acero inoxidable, más resistente a la cavitación, ha “jubilado” a los viejos rodetes. Un ejemplar original lo podemos ver en la puerta del museo de la electricidad de Seira.

El 3 de febrero de 1915, según el pedido 1560 [1550 según algunos documentos], se encargaron tres turbinas que llevan el número 5476, 5477 y 5478.Como anécdota, el encargado de colocar las letras en el molde de la fundición se equivocó en el orden de las mismas, en la número 5476, y se lee "ESCHRE WYSS".




Las dos turbinas Pelton de 600 caballos que suministró también EW se utilizaban para producir, mediante dinamos, la corriente continua necesaria para la excitación de los alternadores y la continua, necesaria para los servicios auxiliares de la central –no tenían baterías-. Mediante dos alternadores se suministraba fluido eléctrico para la central, sus edificios y, en sus inicios, para los habitantes del valle.




Como curiosidad decir que Albert Huguenin, Director General de Escher Wyss, se desplazó desde Zurich a Seira para presenciar las pruebas de puesta en marcha de la central.

Por José Antonio Cubero Guardiola

Este artículo se publicó en el número 18 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el invierno de 2016.


BIBLIOGRAFIA:

Dr. B. Fehr, y otros, ESCHER WYSS 1805-1955. 150 ans d’evolution, Zurich, 1955, 286 p. [remplace le tome 27/28 du Bulletin Escher Wyss]

NOTAS:

La imagen de Hans Caspar Escher y del taller de Escher Wyss está sacada de la wikipedia.

Las imágenes en blanco y negro, mostrando detalles de las turbinas y sus accionamientos, fueron tomadas durante la modernización de los años 90 y la imagen del rodete es una fotografía actual del mismo en su ubicación frente al Museo de Seira.

viernes, 15 de julio de 2016

Notas sobre la historia de la central de Seira (16): 1916, un año de luces y sombras



   El tiempo pasa inexorablemente. Este año se cumple el quinto aniversario de la muerte de Joaquín Costa. Los ribagorzanos tienen muy presente todavía la figura de Costa y las páginas de El Ribagorzano glosan, cada año, desde aquel fatídico ocho de febrero, las palabras de su paisano. Todavía nadie ha valorado en su justa medida -ni probablemente lo hará durante muchos años- la importancia de su pensamiento y sus ideas. El análisis que realizó de la lamentable situación económica y  organizativa de su amado país, fuera de todo desapasionamiento, es la obra de un verdadero y honrado estadista.

   Los agricultores ribagorzanos, objeto de sus desvelos durante años, siguen emigrando para intentar mantener sus familias, abandonando casas y tierras, en busca de un futuro mejor. La gran guerra sigue derramando la sangre de  inocentes que dan sus vidas defendiendo el honor de sus países e ideales que ni ellos mismos acaban de tener claros.  Con este panorama comienza el año 1916.

   En Seira, las obras con los altibajos que las vienen caracterizando, siguen adelante; la Catalana ha terminado la construcción de un nuevo albergue para trabajadores. Tiene una capacidad de 250 personas y, junto al existente, amplía hasta 400 las plazas para acoger a los nuevos obreros que lleguen durante los meses venideros. Durante el invierno no ha bajado mucho la población trabajadora y se le ha dado un fuerte impulso a la construcción de la sala de máquinas que ya destaca con sus gruesos muros de piedra entre los edificios contiguos. Del interior de la misma sobresalen las grúas Derrick que permiten subir los pesados bloques hasta los andamios.

   Pero, según la Compañía, no es suficiente el empuje obtenido y se buscan nuevos trabajadores. Los periódicos pregonan la oferta de trabajo y los ojeadores buscan obreros y personal más especializado como mineros y carpinteros. Estos, por las interesantes condiciones, viajan hasta Seira, por los polvorientos caminos, dejando atrás sus anteriores trabajos, en un incesante trasiego de idas y venidas entre las obras que las diferentes hidroeléctricas  -competencia de la Catalana- tienen abiertas en la cercana Cataluña. A comienzo de año ya se superan los mil trabajadores, marcando un nuevo hito, pues nunca se había alcanzado esta singular cantidad. La acumulación de tal número de personas comienza a provocar problemas que antes no se habían presentado, unos se pueden solucionar con la colaboración –y beneficio- de los habitantes locales que hospedan en sus casas a obreros. Otras cuestiones, provocadas por la dudosa honradez de algunos de los nuevos trabajadores, tienen peor solución. Algunos de estos hospedados, abusando de la buena fe de los lugareños, les sustraen dinero y bienes, como en El Run, importante núcleo de trabajos, donde una familia, que tienen cinco trabajadores en casa, denuncia el robo de 25 pesetas que tenían en un baúl. La Guardia Civil detiene a un individuo de Quintanar de la Sierra, de la provincia de Burgos, como autor del robo. Este tipo de hechos aumenta y también lo hacen los accidentes, por una mera cuestión estadística.



El tejado de la central en el proceso de montaje

 Uno de estos lamentables hechos lo protagoniza un minero de Albelda llamado Manuel, que sufre un grave accidente mientras manipula unos cartuchos de dinamita. La despreocupación en la manipulación de la misma, provocada por la aparente estabilidad, y la confianza que provoca su uso habitual sin incidentes, le hace olvidar la composición de la misma y durante “el secado” tras una fría noche, baja la guardia y se produce un grave accidente. Manuel, haciendo caso omiso al sentido común, calienta, de manera totalmente artesana e inapropiada, un cartucho en una hoguera. Este rezuma la temida nitroglicerina por un calentamiento excesivo y al moverlo bruscamente se produce la explosión del mismo y el cebado de otros sesenta cartuchos que tenía a su lado. El infortunado “recibe de tan horrible manera los efectos de la explosión que su cuerpo es destrozado horrorosamente, encontrándose después a trozos”.

   Pero la mala suerte se ha cebado en las obras y este accidente es el preludio de otro más grave que tiene lugar la triste mañana del viernes 26 de mayo. A las siete y media de la mañana, justo a la hora de iniciar la jornada laboral, cede el grueso madero que aguantaba los dos lados de un andamio que se ha montado en el interior de la central para el montaje del falso techo. Su rotura provoca la caída de las dos cuadrillas que estaban encima. Obreros y materiales caen al suelo de manera violenta y sorpresiva desde una altura cercana a los quince metros.

   El accidente por su gravedad es denominado en los rotativos como “La catástrofe de Seira” al estar implicados un gran número de trabajadores. Cinco de estos fallecen en el acto y los infelices heridos, que “lanzaban gritos de angustia”, provocan una terrible confusión y desasosiego entre los que intentaban desenterrarlos del amasijo de maderas y cuerpos. Trece de estos heridos son trasladados en camillas al hospital de las obras donde les atienden los doctores Jesús Falés (sic), José María Ferrer y José María Pérez. Los más graves se trasladan a Monzón, aunque dos de ellos no conseguirán restablecerse de las heridas e incrementarán hasta los siete el número de fallecidos. Afortunadamente los restantes once heridos un mes más tarde ya están restablecidos, según la prensa local.


 



 Hemeroteca del Diario del Alto Aragón. http://hemeroteca.diariodelaltoaragon.es/

   Un detalle que llama la atención, teniendo en cuenta la diversa procedencia de los trabajadores, es que todas las víctimas del grave accidente son aragoneses: Manuel, de Zaragoza, Miguel de Calvera, José de Albelda y cuatro, cuyos nombres desconocemos, eran, de Palo, de Sasé y dos de un pueblo del cercano Sobrarbe que tampoco conocemos. Todos los heridos son también aragoneses y tienen en común con los fallecidos su juventud, pues su edad oscila entre los quince y los treinta años.

   A los pocos días del accidente, la población obrera, probablemente por la necesidad de recoger las cosechas en sus pueblos de origen, se reduce significativamente bajando de los mil trabajadores que tanto esfuerzo había costado alcanzar. En muchas obras era habitual permitir ausentarse a los obreros en las fechas estivales como forma de fidelizarlos. Pasadas las fechas de la siega el número trabajadores vuelve a subir sobrepasando los records anteriores y alcanzando el día 16 de noviembre las 1791 personas. El creciente número de jornales casi triplica los realizados el pasado año 1915 y supone un gasto por este concepto de 1.688.883 pesetas.



Archivo Histórico del Ministerio de Fomento, Madrid. Gentileza de  de Conchita Pintado.

   Esta excepcional cantidad de dinero está ligada al adelantado estado de la construcción de los edificios más importantes de la central y el gran número de trabajos simultaneos que se están desarrollando y esta actividad viene reflejada en el consumo diario de cemento que se eleva a las 30 toneladas. Esta importante cantidad está suministrada por un  único proveedor que incumple sus contratos, obligando a contratar con la fábrica de cementos Butsems un suministro alternativo de otras 50 toneladas diarias para poder atender correctamente la demanda de los trabajos.

   Pero los suministradores de cemento no son los únicos que rompen e incumplen sus compromisos. Escher Wyss, la empresa suiza que se había contratado para suministrar un tramo de la tubería forzada, anula el acuerdo de forma unilateral. Los cambiantes precios de la chapa de acero y las complicadas condiciones para el tránsito de la misma por el territorio alemán y francés han provocado esta desagradable situación para el correcto desarrollo de la construcción de la central.

   La dirección de las obras no ceja en el empeño de seguir adelante con el contrato de Escher Wyss y se suceden las gestiones en Madrid, Paris y Berlín. Al final de las mismas se obtienen los permisos y la chapa puede cruzar el territorio en guerra y llegar a los talleres de Escher Wyss en Zurich.

   Sorprende que un tren cargado de acero pueda atravesar varios paises que están invadidos por tropas extranjeras y bajo las amenazas de las bombas, pero la importancia de los contratos que genera la industria hidroeléctrica superan todas esas dificultades. Aunque Catalana de Gas y Electricidad no es la única empresa española que tiene problemas para obtener los permisos para dichos tránsitos, pues sus competidoras están en la misma situación, aunque algunas,  por su boyante situación económica, lo tienen más fácil.

   Es el caso de Riegos y Fuerzas del Ebro (RFE) que es la empresa hidroeléctrica que lidera, por su volumen y espectativas el mercado catalán y español en estos momentos. Opera a la manera “americana” y esta estrategia empresarial está obteniendo críticas desatadas en la prensa financiera española y, especialmente, de sus competidoras. Está desarrollando en las zonas en las que está implantada una actividad “desenfrenada” adquiriendo  empresas sin tener en cuenta el precio, con el objeto de controlar el mercado.  Sorprende a todos este modo de contratar, que se extiende a sus trabajadores y empleados que, lógicamente, están encantados.

   Estas actitudes de RFE para controlar el mercado hidroeléctrico tienen un lado menos honesto, pues –en palabras del Director de la obra, Diego Mayoral- : “algunos trámites legales de la línea [de transporte] están demorándose suscitados por nuestra competidora [RFE]”.

   Estas dificultades provocan que conseguir los permisos para la construcción de la línea, en el lado de la Catalana, sea una verdadera carrera, visitando a cada uno de los propietarios, ayuntamientos y todos aquellos afectados por la misma para pedirles su autorización para que la competencia, que está sembrando cizaña entre los propietarios, tenga el menor número de posibilidades de trastocarlo todo.

   Afortunadamente no todo son malas noticias en relación con la línea y una bajada de la cotización del precio del cobre en Estados Unidos permite adquirir 400 toneladas de dicho material. Estas permitirán cubrir la práctica totalidad de los 225 kilómetros que separan la Central de Seira de la Central Térmica de San Adrián, en Barcelona, destino final de la energía que se producirá con las aguas del río Esera.


Por José Antonio Cubero Guardiola

Este artículo se publicó en el número 17 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2016.

martes, 29 de diciembre de 2015

Notas sobre la historia de la central de Seira (15): 1915, un año aciago.


En los últimos días del pasado año se han rematado los últimos detalles de la nueva iglesia de la Colonia, bajo la advocación de la Virgen del Carmen, y el primer día de enero ya se está celebrando misa en ella. En la puerta podemos ver, entre otros, a D. Federico, a Ramón Surigué y a sus familias, todos bien abrigados, para combatir el frío que hace tras una copiosa nevada.

Diego Mayoral, el jefe del Servicio Hidroeléctrico de Catalana, no sufre los rigores del invierno en su despacho de Barcelona, donde dirige los trabajos junto a los miembros de su equipo. Sobre su mesa están los organigramas de los trabajos de la construcción de la central. Pero parece que todo sucede a cámara lenta y los objetivos que se tendrían que haber cumplido hace meses, uno tras otro, acumulan importantes retrasos. Los plazos se han alargado interminablemente. La gran guerra lo está trastocando todo. 

El Ingeniero Mayoral  -que no se imagina la envergadura de sus problemas- no ceja en su empeño de sacar adelante los trabajos. Su formación en el Politécnico de Zurich le ha abierto una ventana con una privilegiada visión de la tecnología hidroeléctrica, que en estas fechas está en plena efervescencia. En su cabeza ya visualiza la central y sus equipos. A finales del año pasado ya se hizo el pedido de la tubería de presión –que permitirá llevar el agua del rio Ésera hasta las turbinas-. Es una parte muy importante de la instalación pues debe soportar los 138 metros de altura del salto de agua -13,8 kilogramos por cada centímetro cuadrado-. La empresa alemana Ferrum ha sido la primera elegida por su dilatada experiencia en la construcción de tuberías. Hasta hace unos meses este encargo no hubiese supuesto demasiados problemas, pero ahora, con la guerra, la cosa es más complicada. Pero será mejor que nos lo explique él con sus propias palabras;

Habiendo sido imposible conseguir del gobierno inglés que autorizase el libre paso de estas tuberías por ser de procedencia alemana, se ha optado por prescindir de ella de momento.

Y es que todo está alterado, el mercado ha subido sus precios por la demanda de los contendientes, el carbón está disparado y el acero, como el que emplea para su tubería, está intocable. Hasta el pan, alimento básico en la dieta,  ha subido su precio.

Tras el fiasco de Ferrum, ha sido posible comprar 600 toneladas de acero en América, a la mayor productora de acero del mundo, la United States Steel Products Co, propiedad del magnate americano J.P. Morgan. Esta plancha de acero, que ha costado 152.143,87 pesetas, ya está en Barcelona donde se manufacturará en los talleres de  los sucesores de E. Coral para hacer una sección de la tubería. 

Rotor de la Central de Seira (Oerlikon)

Mayoral tiene otro reto por delante, debe seleccionar el fabricante de las turbinas, otra parte fundamental de la central, pero lo tiene fácil pues conoce perfectamente una de las más importantes fábricas de Zurich que le pueden solucionar su problema: Escher Wyss y Cía. Esta firma tiene en explotación un magnífico ejemplo de su buen hacer: la central de Capdella en el Pirineo leridano. Sus 836 metros de salto son la mejor tarjeta de visita que puede tener cualquier fabricante de turbinas en estas fechas. El Servicio Hidroeléctrico de Catalana de Gas les ha encargado la construcción de tres turbinas Francis para aprovechar la fuerza de las aguas del Ésera. En principio se encuentra en forma de energía potencial –por la altura- y luego al bajar por la tubería se convierte en energía cinética –por la velocidad- y gracias al movimiento de los rodetes acaba convertida en energía mecánica en los ejes. Los verdaderos artífices, los rodetes, de 1.400 mm. de diámetro y 200 mm. de ancho tendrán una potencia de 10.600 caballos de vapor cada uno. Están fundidos en bronce y los forman dos semiruedas que hacen que el agua se separe ayudando a centrarlos en el interior de su alojamiento. En la fundición de sus cámaras espirales, o coloquialmente “caracoles”, llevan grabados los números de serie 5476, 5477 y 5478. 

Todo el pedido de material que se les ha encargado a EW costará 334.000 pesetas, aunque en este presupuesto está incluido, entre otros, el regulador que es el aparato encargado de controlar la velocidad de la turbina. También están en el mismo pedido dos pequeñas turbinas Pelton para producir 600 caballos cada una, que son imprescindibles para el funcionamiento de la central. 

Para Escher Wyss este pedido es uno más del extenso listado de sus encargos. De los más de 160.000 metros cuadrados que ocupan sus talleres están saliendo, una tras otra, las turbinas de los proyectos más importantes del momento. Y no es extraño pues dispone de todos los medios necesarios para llevar a cabo estos trabajos: la experiencia, los talleres y el equipo humano. Las vías de tren que entran en sus interminables instalaciones están incesantemente recorridas por humeantes máquinas de tren que intercomunican todos los departamentos de la fábrica cargadas de grandes y pesadas piezas. Una vez terminadas las turbinas de Seira, por estas mismas vías,  las transportarán hasta la estación de Barbastro, donde se está acondicionando una grúa y unos almacenes. 

La central auxiliar número 2, ubicada en Seira, el 30 de enero de 1915.

Pero esta maravilla de la mecánica, las turbinas, se quedaría sin utilidad si no se acoplase a su eje un alternador para generar la electricidad que pretende llevar a Barcelona la compañía Catalana de Gas. Para construirlos, Mayoral, vuelve a dirigir su mirada a Zurich, pues a escasos cinco kilómetros de Escher Wyss, se hallan otros talleres igual de equipados y preparados para la construcción de los alternadores que necesita para su central. Se trata de Maschinenfabrik Oerlikon, más conocida por MFO, o por Oerlikon. En esta empresa están a pleno rendimiento y no les faltan pedidos pues están bastante atareados con su otra especialidad, la fabricación de armas, pero han aceptado el reto de construir tres alternadores de 9.000 kVA de potencia para la central. Sus negras y voluminosas carcasas lleva troqueladas los números 130960,  130961 y 130962. También fabricará los transformadores que elevarán la tensión de la línea hasta los 130.000 voltios (aunque si lo consiguen será un record, pero la tecnología está todavía por desarrollar y no está claro que lo logren). Esta es la parte mas costosa de los pedidos que ha hecho este año pues subirá en conjunto 890.000 pesetas.

Mayoral ha escrito en alemán todas las especificaciones de estos pedidos, pero también utiliza esta lengua para anotar sus impresiones en una libreta negra. Es una costumbre que tiene desde hace tiempo, a tenor del buen número de ellas que hay apiladas en su biblioteca personal. Allí da rienda suelta a sus pensamientos y se desahoga contando los problemas que está sufriendo en la ejecución de este proyecto. 

Sobre su mesa está el borrador del informe que  prepara para los accionistas  sobre la evolución de los trabajos:

Durante el pasado año de 1914 ha sido imposible realizar el programa trazado en nuestra memoria ...causas imprevistas limitaron los medios que para ello eran necesarios, asi es que desde marzo al mes de agosto las obras no hubieron de alcanzar el desarrollo que los preparativos acumulados permitían, y a partir del mes de agosto se redujeron considerablemente, según se desprende del estado de movimiento de obreros habido en este ejercicio.

Acabó el año 1914 con 215 trabajadores, lejos de los 751 de agosto. Y ahora en enero tan sólo 157 obreros luchan con los rigores invernales y las fuertes nevadas que están cayendo este año. 

La ubicación de la Central de Seira el 23 de junio de 1915.

El año pasado –reflexiona Mayoral- no se pasaron de cuatrocientos obreros de media y se gastó en salarios casi seiscientas mil pesetas que van incrementando el presupuesto y no se vislumbra la fecha de  finalización, que cada año se va retrasando. En su informe se baraja la puesta en marcha a comienzos de 1917. Esta idea le preocupa, aunque no es la única, pues la situación apartada de las obras y los problemas de mantenimiento del orden entre los obreros, como la huelga del pasado año, han retrasado las obras e impedido mantener el buen ritmo. De todo esto da buena cuenta Mayoral a la Sociedad en su informe y como solución propone la construcción, esta primavera, de un edificio-cuartel que permita albergar a los miembros de la Guardia Civil. Aunque para garantizar la seguridad de las instalaciones, de una manera continua, se  solicitará del Ministerio de la Gobernación  la creación de un puesto  permanente.

Aunque la Benemérita le acompaña, son muchos los “tajos” que tiene abiertos y como los problemas no sólo los tiene en Seira,  no extraña que en la instalación de los postes de la línea de Barcelona, aunque de un modo paulatino, [se tengan] frecuentemente que interrumpir los trabajos, tanto por las dificultades que opusieron algunos propietarios, como por las de obtener debido a las anormales circunstancias presentes, algunos postes especiales destinados a cruces de caminos y de otras líneas.

Mayoral sigue trabajando en su oficina. A mediados de año, con el buen tiempo, el Sr. Obispo vendrá a Seira para inaugurar la nueva iglesia. Así sea.


Por José Antonio Cubero Guardiola
Este artículo se publicó en el número 16 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el invierno de 2015




miércoles, 19 de agosto de 2015

Notas sobre la historia de la central de Seira (14): La Société Civile Française des Charbonnages de l'Esera




 
En el año 1584, reinando Felipe II, comienzan a aparecer las primeras ordenanzas que regirán la explotación minera en España. Tras algún tímido intento de modernización, en 1825, Fernando VII encarga a la Junta de Fomento el desarrollo de una nueva ley para “promover por todos los medios posibles la felicidad de [sus] vasallos”…

Las minas en estos momentos son de la corona -a la que representa el Rey- y su explotación es señorío real, por lo que su adjudicación es potestad del monarca –las regalías-. Son muchas las leyes que se promulgan en el siglo XIX para  modernizar el pais y abandonar estas prácticas feudales y en el año 1868, el Ministro de Fomento, Manuel Ruiz Zorrilla, presenta una nueva ley de minas para, según sus propias palabras, abolir “las absurdas y monstruosas ordenanzas de Felipe II”.

Esta novedosa legislación faculta que “todo español o extranjero [pueda] hacer libremente, en terrenos de dominio público” excavaciones para la búsqueda de minerales. Estas, de un tamaño máximo de diez metros, también se denominan  calicatas.  Si se realizan en terrenos cultivados o privados, requieren el permiso de los propietarios. 

 En uno de estos campos ribagorzanos –no conocemos si público o privado-, el  mes de diciembre de 1892, “unos caballeros que, por su continente y habitos, nos [parecen] extranjeros”, visitan estos rincones del Alto Aragón, armados de unas curiosas herramientas, y van picando aquí y allá.
Los dos franceses que realizan estas calicatas son Ingenieros de Minas y uno de ellos, Monsieur Magnon, es el técnico de la expedición. También participa en la misma el español Teodoro de Sierra –exdiputado según los periódicos- y propietario de la concesión. Como promotor de la visita, por la parte financiera, les acompaña el empresario francés Jules Daisson.

Esta prospección, a tenor de los informes que obtiene Monsieur Magnon, tiene un resultado inmejorable pues, según sus conclusiones, se pueden extraer dos mil toneladas diarias de carbón “sin necesidad de pozos ni galerías, simplemente a cielo descubierto”. Teodoro de Sierra, como representante de la sociedad, solicita las nuevas ampliaciones a sus concesiones que sugiere el informe y el 1 de febrero de 1893 se constituye en Burdeos la Société Civil Française des Charbonnages de l’Esera, figurando en la misma como Administrador delegado de la Sociedad en Madrid.  La sede de la nueva  Sociedad está en Paris y su Consejo de  Administración está compuesto por importantes políticos y militares de ambos paises.

En la primavera de este mismo año, lejos de allí, los ribagorzanos no están por la labor de dichos experimentos mineros, pues la impenitente sequía está acabando con sus cultivos y se suceden las “rogativas por los pueblos de esta católica comarca para implorar del Todopoderoso, por intercesión de sus patronos, el beneficio del agua para los agostados sembrados”. Afortunadamente el agua llega y las romerías se suceden para agradecer al “Altísimo tan señalado favor”. Según los cosecheros se espera una buena cosecha de vino que permitirá pasar esta sequia con menos penas…

Pero no todo son malas noticias pues a finales mes de abril, “están terminadas casi del todo las obras del hermosísimo puente de hierro…de Morillo de Liena...”, de la carretera de Benasque que  lentamente está mejorando los accesos al valle. 

Al margen de estos avances –verdaderamente transcendentes para el devenir de la iniciativa de la sociedad carbonifera-, siguen las discursiones en los medios de comunicación españoles sobre la rigurosidad del informe de Monsieur Magnon y la existencia de tal cantidad de carbón, como él defiende, o la falta de rigor que le achaca Román Oriol –Director de la Revista Minera-. Un nuevo movimiento de la carbonífera promueve la oferta de obligaciones por doce millones de francos y desata nuevas críticas a los dirigentes de la sociedad.


  
Jules Daisson.
Gallica / Bibliothèque Nationale de France

No se conocen explotaciones que avalen la necesidad de ampliación, ni tampoco se ha extraido una sola tonelada de carbón, “ni han dado un solo jornal en la zona”, comenta airado un vecino en un artículo de la Revista Minera. Esta noticia transciende las fronteras, llega a Francia y se publica en un periódico especializado, desatando la polémica sobre el tema. M. Daisson contesta a los opositores, hay diferencias entre los socios y, al final, acaban en los tribunales.

Transcurren varios años sin noticias y es en 1898 cuando, sin mucho revuelo, la sociedad cambia el nombre y se convierte en una sociedad anónima. Jules Daisson conserva el control de la misma y las concesiones. 

Algunos lectores, a estas alturas, se estarán preguntando: Todo esto parece interesante, pero, ¿qué tiene que ver con Seira y su central?. Pues bastante más de lo que podría parecer a primera vista…
M. Daisson, el promotor de todo este embrollo, cree inminente la contienda de su país con Alemania y plantea como tesis lógica que invada a su vecina Bélgica, nada más comenzar las hostilidades, para abastecerse de carbón. Por el otro bando Francia estaría desabastecida de carbón y debería  garantizar, en caso de llegar a esta situación, el suministro del combustible para las dos divisiones, o cuerpos del ejército francés, la 18 y 19, que tienen su localización cerca de los Pirineos. 

Pero, se preguntarán, ¿como piensa transportar el carbón desde las minas a nuestro país vecino?. Pues muy sencillo, con un ferrocarril eléctrico que suba desde Monzón, como un ramal de la vía de Zaragoza-Barcelona y discurra por el valle del río Ésera hasta Benasque siguiendo las directrices de un descartado proyecto ferroviario.



Moliño Dalmau, José, Memoria sobre el Ferrocarril Internacional..., 
Barcelona,1884 / Fundación Hospital de Benasque 

En 1888, José Moliñó Dalmau, ya había desgranado las opciones posibles para conectar los dos paises a través de los Pirineos. En contra de toda lógica y siguiendo las más rancias y caciquiles órdenes, se elige la opción más larga y dificil –el trayecto por Canfranc-. Aparcada queda la opción del Ésera, que es la que plantea Daisson y la que conecta de manera más rápida el Mediterraneo con Francia. En cualquier caso,  el ser el mejor trazado no lo exime de una importante inversión, y de esta manera justifica la sociedad carbonifera la necesitad de esos doce millones de pesetas que ha pedido en forma de obligaciones para poder instalarlo.  

Pero esta no es la única cuestión pendiente para M. Daisson pues necesita unas concesiones hidráulicas que le permitan “alimentar” mediante centrales eléctricas el ferrocarril que sueña. Tras los problemas de su empresa, estos años no ha estado inactivo y  ha vuelto a constituir una nueva sociedad. Ahora se denomina “Charbonnages & Forces Motrices de l’Aragon” o en su versión castellanizada como “Sociedad de estudios de la minas de carbón y Fuerzas Motrices de Aragón (sic)”. Ha refrescado sus contactos con las “fuerzas locales” -con Manuel Camo al frente- y desde el periódico de éste –El Diario de Huesca- elogian los “inteligentes estudios” y “su incansable actividad” para promover “el bienestar [de] esa comarca altoaragonesa”.

Probablemente estas volubles alabanzas las haya escrito el oscense Luciano Labastida, fiel escudero de M. Daisson, que le ha servido para alisar cuantos impedimentos ha encontrado en sus gestiones. La sociedad, con su interesada colaboración, ha solicitado nuevas concesiones  mineras y ya tiene, entre otras, 1.481 hectáreas en Bisaurri. También le han  adjudicado  varios  aprovechamientos hidroeléctricos. Uno de ellos está en el lado francés –de unos 3000 caballos- y el otro, de 6.300 caballos –en los estiajes más bajos-, está ubicado en el río Ésera, y toma sus aguas en la partida denominada Puente Argoné. La casa de máquinas de este salto se ubicará en Argoné, junto al barranco Avechachas. 

Aquí es donde entra en confrontación con los intereses de los promotores de la instalación de la central de Seira. El primigenio proyecto de la misma, realizado por el ingeniero zaragozano Francisco Bastos Ansart, requiere la instalación de varios saltos consecutivos para permitir una explotación rentable. El alto coste de la línea de alta tensión hasta Barcelona obliga a disponer de una potencia mínima a transportar -no menor de 60.000 caballos de vapor- para obtener unos razonables beneficios. Bastos ya adquirió una concesión para dicho proyecto –“El Salto de El Run”- y ha solicitado otra denominada “Puente Argoné” para realizar el proyecto, pero entre ellas, tiene una concesión –la de M. Daisson- que no es suya. 

La concesión de Bastos ha acabado, como ya conocemos, en Catalana de Gas y Electricidad. Las dificultades que ha generado la Primera Guerra Mundial han complicado todo, pero el proyecto sigue adelante. La Sociedad “de las fuerzas motrices de Aragón” no ha tenido la misma vitalidad y su concesión es un mero trámite administrativo. Aún así la Sociedad solicita una ampliación de la misma por ocho años. Le conceden dicha prórroga y así  pueden seguir hasta el año 1918 especulando con la misma.

Los proyectos de Daisson han quedado, como parecía en un principio, en un mero intento especulativo. Ni se ha sacado carbón de las minas, ni se ha construido el romántico ferrocarril eléctrico que debía atravesar el valle del Ésera. Pero mejor que sea Luciano Labastida el que nos explique de primera mano su relación con M. Daisson y el devenir de su sueño:

“un subdito francés…concesionario de las minas de Bisaurri, vino a Huesca con eficaces recomendaciones para don Manuel Camo, de elevadas personalidades de la política y de la banca. Pretendía la formación en el extranjero de una Sociedad constructora de un ferrocarril que permitiese la explotación de la cuenca carbonífera del valle de Castejón. El Señor Camo, aquel hombre extraordinario en cuyo corazón tenían cabida todos los impulsos hacia el bienestar de su tierra; que, experto conocedor de su provincia, se daba exacta cuenta de sus conveniencias y necesidades, le abrió los brazos con su habitual cortesía, prometiendo prestarle cuanta ayuda hubiera menester en aquella gigantesca empresa…Desgraciadamente dejaron pronto de existir el señor Camo [1911] y monsieur Daisson, y el asunto quedó estacionado en el ministerio de Fomento…”



Manuel Camo

Luciano Labastida llega a ocupar el puesto de alcalde de Huesca y  muere el año 1926. La concesión hidroeléctrica de Fuerzas motrices de Aragón pasa a los herederos de los promotores y, años después, en 1918, es adquirida por Catalana de Gas y Electricidad. El año 1946, pasada la Guerra Civil Española, se crea Hidroeléctrica de Cataluña, coge el testigo de la catalana y emprende el proyecto de construcción de Argoné. Dos años más tarde se pone en funcionamiento el primer grupo de la central. Todavía pasará un tiempo hasta la puesta en marcha del segundo grupo. Y tras esta, por circunstancias de explotación, se desmantelará el Salto de Puente Argoné quedando la Central de Argoné como único testigo de los sueños de Monsieur Daisson.



Por José Antonio Cubero Guardiola
Este artículo se publicó en el número 15 de la revista "Els tres llugaróns", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2015