sábado, 7 de noviembre de 2020

Notas sobre la historia de la central de Seira (24): 1920, un año entretenido en la política española.





El pasado año 1919 un nuevo decreto establecía la jornada laboral en ocho horas, con un total de 48 horas semanales. Dicho texto reconocía 

“que existiendo industrias cuya organización integral ha de hallarse coordinada con las de sus semejantes en el extranjero, si no han de verse colocadas en condición de inferioridad y ruina y de muerte deben constituirse aquellos organismos adecuados para el estudio de los casos de excepción”. 

Han pasado los meses y ni en la ley ni en su reglamento de aplicación se han establecido normas para los casos donde no sea posible su implantación. Los calores inusuales del mes de julio en esta Corte, casi cuarenta grados, y la inestabilidad política de este gobierno que no obtiene mayorías y debe requerir de gobiernos de concentración no acaban de aclarar este logro social. Pero la presión social que están provocando las continuas huelgas parece que están logrando sus objetivos y este mes de agosto de 1920 la Gaceta de Madrid ha publicado la esperada normativa de aplicación para los casos más complejos de este nuevo horario. Es un gran logro para los trabajadores y un pequeño oasis entre las malas noticias que vienen de África, de esta guerra que está sangrando a España de sus jóvenes, como ya hiciera la de Cuba a finales del pasado siglo. No auguran nada bueno las noticias que nos llegan de allí.

Las elecciones del año pasado tendrán que repetirse, pues seguimos sin poder formar gobierno. Por la demarcación de Boltaña, a la que pertenece Seira, el diputado electo es Francisco Bastos Ansart. Este es un ingeniero aragonés residente en Barcelona y uno de los antiguos propietarios de la concesión hidroeléctrica de Puente Argoné y del Salto del Run. Socio fundador de la Sociedad Guell, Bastos y Bertran hermanos tiene como importante cliente a la Catalana de Gas y Electricidad. También dedica su tiempo a la política y sus detractores durante estas elecciones llenaron hojas y hojas en los periódicos, caldeando el ambiente político pues Bastos pertenece a la “Lliga regionalista”; el partido liderado por Francisco Cambó. El abogado Manuel Batalla Bescós, presidente de la Diputación Provincial de Huesca en estos momentos, se presenta por el partido liberal. El Diario de Huesca, de marcado sesgo liberal, apoya dicha candidatura y analiza las posibilidades de sus candidatos a la luz de las últimas elecciones en las que han salido triunfantes de la urnasal ganar nueve de las diez que habían de elegirse.

En una cabecera titulada Significación de nuestra política, el diario de Camo recuerda:

“Las bases de nuestro credo basado en el fomento y protección de la riqueza, de aprovechar todos los elementos del país y no olvidando, ni mucho menos, la difusión y propagación de la cultura, pues no desconocemos que el hombre trabaja, produce y se comporta según la cantidad de saber que su inteligencia atesora”. 

A renglón seguido valora de problema candente y críticas circunstancias la candidatura de Bastos con el nombre de regionalismo porque no es el sano y plausible regionalismo aragonés. Se antoja intensa la labor de la nominada por el periódico “candidatura anticatalanista” para atajar la labor de la candidatura “regionalista”. 

El distrito de Boltaña siempre ha desatado pasiones y atrás quedan ya las miserias de la lucha en anteriores comicios. Antes de Bastos, Luis Fatás fue el diputado de la demarcación desde las elecciones del 1910. Este médico de Sariñena, era un cunero -candidato que no pertenece a la demarcación- y liberal por más señas. Aún permanece en la memoria de los habitantes de la demarcación los enfrentamientos con el candidato Celso Joaniquet. Este no despertaba pasiones mas que de sus detractores, que llegaron a editar un periódico -El Desinfector- dedicado en su totalidad a glosar las “excelencias” del candidato. Esta publicación como cabecera y declaración de intenciones, proclamaba:

El Desinfector no se compra, ni se vende, ni hace CHANTAGE (sic), ni adula a nadie, ni recibe subvenciones de ningún bicho viviente. 

El Desinfector, Boltaña, 18 de abril de 1916

Los periódicos oscenses El Porvenir y El Diario de Huesca le dedican sendos artículos y este último termina con unas líneas contundentes:

Lo único triste es que los hombres honrados, y a causa de la ignorancia de la mayoría, tengan que descender a combatir a esos elementos, perdiendo el tiempo que necesitan para empresas más altas. Pero la realidad es la realidad, y ella impone, ya que la opinión no sabe distinguir este penoso trabajo de desinfección. ¡Y lo malo es que en cada pueblo esta haciendo falta un DESINFECTOR!.

El Desinfector, Boltaña, 10 de Junio de 1915

La campaña parece que surte efecto -aunque probablemente no hubiera sido necesaria- y el 9 de abril de 1916 se celebran las elecciones nacionales y por la demarcación de Boltaña sale elegido Luis Fatás, confirmando el dominio del partido liberal en la provincia. Celso Joaniquet candidato demócrata-independiente es objeto de mofa y escarnio tras su fracaso en El Desinfector. Como promotor de esta cabecera se encuentra, entre otros, un profesor de la localidad, seguidor de la doctrina costista, que harto de engaños y falacias de los candidatos, intenta desenmascar a Joaniquet. Pero siempre desde su particular imparcialidad, pues en sus artículos no toma partido por ningún candidato, pero tiene muy claro quien no debe representar a los habitantes de la tierra donde vive y a la que ama. Un lucha que ya comenzara Costa con su libro Oligarquía y Caciquismo, donde racionalizaba el lamentable efecto que tenía sobre el gobierno de un país la influencia de personas que, sin ningún tipo de ética ni de moral, anteponían sus intereses personales a los generales, abusando de la posición que la política, la industria y los medios de comunicación les otorgaban. Caciques y oligarcas, execrables ejemplos que marcaron -y marcan- la política en este país, impidiendo el desarrollo industrial, profesional, personal y humano de sus habitantes y tan solo engordando sus cuentas bancarias, patrimonio y su supuesta dignidad. Pero mejor que las palabras del ilustre, y nunca suficientemente reconocido estadista montisonense, Joaquín Costa nos ilumine sobre su visión de estas personas y su relación con nuestra escasamente valorada Patria:

Para ellos no había expirado ni estaba expirando, como para nosotros, la Patria, porque la Patria, en su pensamiento, más o menos consciente, se reduce a un pedestal, a una vaca lechera y a un tema de retórica para exornar -adornar- discursos.

Celso Joaniquet Pons en 1912.

Afortunadamente el pensamiento general de la población y de los industriales no se reducía meramente a una especulación económica. También el desarrollo, el crecimiento y, por supuesto, el beneficio industrial, era uno de sus pensamientos e ideales. Una herencia, fruto de su trabajo, para los que vengan después. Una historia empresarial de la que estar orgullosos, que permita generar trabajo y riqueza para la Patria. En esta línea, el año 1920, un grupo de importantes empresarios barceloneses hartos de pagar los abusivos precios de la electricidad de las tarifas de la compañía Riegos y Fuerzas del Ebro -casi un monopolio en la distribución eléctrica- se están planteando constituir una cooperativa eléctrica en Barcelona. En esta nueva iniciativa los participantes aportan para formar el capital social las concesiones eléctricas y participaciones de empresas de su propiedad y se está barajando una importante cartera industrial. Por otro lado Catalana de Gas y Electricidad no pasa por sus mejores momentos por el fuerte endeudamiento que han provocado los problemas y retrasos de la obra de la central de Seira, entre otras cuestiones. En pocos meses se conocerá el desenlace de esta iniciativa.

Para los que quieran conocer más sobre las ideas de Joaquín Costa un texto recomendable es el Ideario recopilado por el periodista aragonés José García Mercadal y se puede localizar fácilmente en la Biblioteca Virtual de Aragón en este enlace:


Para las obras de Costa es posible encontrarlas en formato digital en la Fundación Giménez Abad en este enlace:


Este artículo se publicó en el número 25 de la revista "Els Tres Llugarons", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2020

Notas sobre la historia de la central de Seira (23): Puente Argoné, una central singular.





La central de Puente Argoné tenía una peculiaridad constructiva, desconocida para muchos, pues su tubería de presión estaba fabricada en madera. En España no era habitual el uso de la madera en las conducciones de agua y menos para tuberías sometidas a presión, pero al otro lado del charco, en Estados Unidos, donde existen unos inmensos bosques de madera de calidad, su uso era muy frecuente, tanto para el transporte de agua como en la construcción de puentes, canales, viviendas y tuberías para centrales.

La compañía americana Continental Pipe Manufacturing, constructora de dicha tubería, era una empresa especializada en la construcción de esta clase de conductos. Tenía su sede en Seattle, en el estado de Washington. En sus bosques y en el cercano Oregón hay árboles de una variedad éndemica que es el Douglas Fir, denominación americana del Washington Fir o Pino de Oregón. Continental Pipe utilizaba esta madera para construir sus tuberías. Estos árboles pueden llegar a los 380 pies (115 metros) y diámetros de 15 pies (4,5 metros), aunque la empresa utilizaba habitualmente árboles de 200 pies (61 metros) y 5 pies (1,5 metros) de diámetro para construir sus tuberías.

Las conducciones de Continental Pipe, según el fabricante, tenían una alta eficiencia y una rugosidad muy pequeña, que disminuía el rozamiento en relación con otros tipos de tuberías. También eran resistentes al fuego -mientras las tuberías estaban llenas de agua- y también al hielo pues la madera servía de aislante del fluido que circulaba en su interior. Fabricaban diámetros desde las dos pulgadas (cinco centímetros) hasta las 240 pulgadas (6 metros). Para Puente Argoné fabricaron una tubería de 1.200 mm de diámetro.



La central tenía otra peculiaridad, que se ha comentado habitualmente entre los trabajadores más veteranos de Seira, y es el alternador de 9000 kVA de potencia aparente; inicialmente estaba destinado a ser el número 3 de la central de Seira. Como este alternador carecía de excitación se colocó una dinamo de 35 kW movida por una correa desde el eje por el lado opuesto al acoplamiento.



Imagen de los árboles utilizados para la construcción de tuberías por la Continental Pipe (Imagen del catálogo de la empresa número 18 del año 1923)

Un primer proyecto del fabricante de la turbina Piccard, Pictet y Cía de Ginebra, contemplaba la instalación de dos turbinas en el mismo eje para obtener la potencia de 10.000 HP. La principal tenía un gasto de 8600 litros de agua por segundo y producía 4.250 caballos con un rodete doble tipo Massaboden, con la salida de agua por ambos lados de la turbina. La turbina secundaria era del mismo tipo pero de rodete simple y aprovechaban una turbina diseñada para un salto más grande pero que con los 45 m de Puente Argoné producía 3.300 caballos de fuerza con un gasto de 6.800 litros de agua por segundo. Este tándem alcanzaba una potencia aproximada a los 10.600 caballos de las turbinas de Seira, que eran los necesarios para un correcto rendimiento de dicho alternador. Pero al final optaron por instalar solamente la turbina principal, lo que confirmaba la temporalidad de la instalación del generador, pues esta era demasiado pequeña para obtener un rendimiento adecuado del mismo y este, además, debía instalarse en su ubicación definitiva. 

Esta turbina estaba gobernada por un regulador a presión de aceite, para mantener estables sus revoluciones. Una correa transmitía a un péndulo mecánico, pieza fundamental del mismo, las revoluciones a las que giraba la turbina para poder regular la velocidad y en caso de sobrevelocidad, cerrar el distribuidor. Un orificio compensador (coloquialmente denominado válvula de descarga) evitaba las posibles sobrepresiones por cierres rápidos del distribuidor y para proteger, la turbina y la tubería, en caso de un disparo intempestivo o de una avería del regulador de turbina. 

Imagen de una tubería de madera similar a la de Puente Argoné en Ogden Canyon, Weber County, UT. Library of Congress (www.loc.gov)

El año 1923 ya aparece en la documentación una modificación realizada para optimizar la instalación, pues se sustituyó el alternador por uno nuevo de la marca General Electric. Este, de 7.000 kVA de potencia aparente, giraba a 500 revoluciones por minuto y, por tanto, para la frecuencia de este país que es 50 Hz (hercios), tenía 12 polos -ó 6 pares-. Su tensión de funcionamiento era de 6 kV (6.000 voltios) entre fases (tensión compuesta) y los cables de los devanados, nada más salir de las bornas del mismo, se conectaban a unas voluminosas inductancias para protegerlo de sobretensiones. A continuación una serie de transformadores de tensión e intensidad permitían visualizar los parámetros de funcionamiento, contar los kilovatios producidos y alimentar las protecciones eléctricas de la central (estas se encargan de abrir el interruptor y avisar al operador para que pare la central en caso de un malfuncionamiento de la misma). Un transformador de “servicios auxiliares” de 50 kVA alimentaba el alumbrado, la fuerza de la central y la grúa del exterior que estaba preparada para levantar 20 toneladas. 

El año 1924, según un plano de la época, se añadió un interruptor BBC (Brown Boveri & Cie) con un equipo sincronizador para poder acoplar a la red y también se instalaron un juego doble de barras. Como se tenía que dar suministro eléctrico a las obras de la central auxiliar de Campo, se construyó una línea trifásica a 6000 voltios desde la central y para protegerla se colocó un nuevo interruptor marca Oerlikon. 

Imagen de una tubería de madera similar a la de Puente Argoné en Ogden Canyon, Weber County, UT. Library of Congress (www.loc.gov)

En la salida de la línea principal, para evacuar la energía producida, se instaló una protección “basta”, con dos juegos de descargadores, unos denominados de “chorro de agua” (en los que la salida de los descargadores se pasaba por un chorro de agua y, según los fabricantes, aumentaba su efectividad) y otros electrolíticos, pues en aquellos momentos la efectividad general de aquellos aparellajes no era muy alta. Entre ambos, otras bobinas de self completaban la protección contra las tormentas, frenando las sobretensiones. 

Una línea de más de cuatro kilómetros, y grueso calibre, conectaba Puente Argoné con la central de Seira. A su llegada unos descargadores “de cuernos” (denominados así por su parecido con un cuerno) más otros descargadores de “chorro de agua” y entre ambos las bobinas de self para proteger de los mismos meteoros el otro extremo de la línea y evitar que las sobretensiones entraran en la instalación de la central, donde se conectaba a sus barras como un grupo más.

La línea de 6 kV a Seira era demasiado larga para la potencia de la central, pues tenía muchas pérdidas. Sobre el año 1931, para solucionar este problema, se instaló un transformador en el exterior de la central para elevar la tensión de salida de la misma a 110.000 voltios y así poder conectarla a la línea de Seira-Argoné. En algunas imágenes podemos ver el nuevo poste que sirvió para cruzar el rio y conectarse a la línea. También se aprecia un seccionador pero el transformador de la marca BBC (Brown Boveri & Cie) de 10.000 kVA, no aparece en ninguna de las imágenes y debió instalarse, probablemente, junto a este. 



En 1948 se puso en servicio el grupo 1 de la central de Argoné. Para llevar el agua hasta su cámara se extiendió el canal de Puente Argoné. En 1954 entró en funcionamiento el segundo grupo. En algunas de las antiguas bandejas de cables encontramos madera de la tubería de Puente Argoné. Esta todavía conserva las marcas de los zarcillos de la tubería, de sus tensores y un fuerte olor a cresota. Son muchas las construcciones de la colonia en las que se reutilizaron las barras de metal de los zarcillos, aunque, probablemente, sean más perceptibles los railes, utilizados para barandillas, de las vías Decauville utilizadas durante las obras. 

La central de Puente Argoné dejó de utilizarse con la entrada en servicio del segundo grupo de Argoné, pues el gasto de agua de esta central impedía una explotación conjunta de dichas centrales.

Han pasado bastantes años ya desde su desmantelamiento, pero todavía podemos ver, junto al puente que le dio nombre, los restos de aquella instalación. Una oxidada escalera da acceso a la salida de turbinas y allí el cemento, como en todas las obras realizadas en aquellas fechas, está en un estado impecable. El vertedero, serpenteante, con sus paredes escalonadas, fue el centro de las imágenes más icónicas de la central. Todavía conserva sus paredes en buen estado y sigue, tan solo oculto por algún árbol, visible desde la carretera, si nos fijamos un poco. 

Inmutables al paso del tiempo, permanecen en las soleras y en las “camas” de las tuberías las marcas de los zarcillos de la tubería y algún resto de la madera de pino de Oregón que queda todavía visible para satisfacción de los más osados visitantes de esta pequeña muestra de nuestro olvidado patrimonio industrial.

Este artículo se publicó en el número 24 de la revista "Els Tres Llugarons", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el invierno de 2019

Notas sobre la historia de la central de Seira (22): 1919, Puente Argoné.



El otoño de 1918 ha sido duro. La segunda oleada de la mal llamada “gripe española” ha golpeado fuertemente a los habitantes del Altoaragón. El invierno de 1919 o -quizás la intensidad de la tercera oleada de gripe- ha provocado un bajón del número de trabajadores en las obras. En la memoria de todos está la puesta en marcha de la central de Seira el año 1918 y su importancia, pero se ha cerrado una etapa. Todo ha cambiado a partir de este momento, el punto de mira es ahora Puente Argoné, la subestación de Perarrua y la central de Gradiello. Tan importante ha sido el cambio, que las fotografías que documentan las obras han comenzado una nueva colección. En esta la construcción en Seira pasa a un segundo plano y nos muestra los problemas que surgen en las instalaciones y averías que surgen en la explotación. Por poner un ejemplo, la turbina Escher Wyss número 5477 -la turbina 2 coloquialmente- ha tenido un problema en su cámara espiral y el agua sale, de manera muy preocupante, por una grieta en la fundición. 

Otras imágenes de la nueva colección nos muestran el buen ritmo de las obras de la central de Puente Argoné a mediados de febrero de 1919. En el edificio principal el muro del lado de la montaña ya está terminado. Los fundamentos de la turbina son unos agujeros indefinidos, pero el túnel de salida de aguas ya está acabado. Sobre sus muros se han instalado unos aéreos andamios sobre los que se está construyendo la pared del lado del río. En la salida de turbinas se ha instalado una bomba para agotar el agua de las filtraciones. Un gran número de obreros en lo más alto del andamio ha terminado los cabeceros de las 10 ventanas que tendrá el edificio. Esta construcción, en general, no tiene la solidez de la central de Seira. Parece que se construya pensando en la inmediatez y la economía, como si no fuera a perdurar en el tiempo. Confirmando esta percepción en el título de una imagen aparece descrita como la “central provisional en construcción”. 


El pasado día dos de septiembre, el Gobernador Civil confirmó oficialmente, el cambio de titularidad de la de la concesión de Jules Daisson, aguas abajo del salto de Puente Argoné. CGE había adquirido dicha concesión pero hasta que no estuviera oficialmente reconocida no podía contarla como suya, ahora la empresa ya piensa en conjunto y la central de Puente Argoné es el aprovechamiento temporal para aprovechar la concesión que ya tenía hasta que se pueda plantear y desarrollar el salto completo de Argoné que incluirá el nuevo tramo de concesión. Esta, que llevaba bastantes años en manos de diferentes titulares franceses, interrumpía el conjunto de concesiones de CGE aguas arriba y abajo, y su adquisición supone un importante avance para la viabilidad económica de todos los saltos.

Pero estos trámites y decisiones parecen no alterar la gran actividad que hay en las obras del canal. En algunos tramos ya se está recubriendo el mismo con el acabado final. Un poco más adelante los encofrados avanzan inexorablemente y ya podemos adivinar su forma definitiva en forma de trapecio invertido.

En el Barranco de San Nicolau se amontonan las vías Decauville y hay un importante transito de vagonetas. En el lado de Seira un gran número de hombres armados de picos y palas, construyen terrazas para ir ganando terreno a la montaña. En el otro, el comienzo de una galería en lo alto marca el destino de los obreros que se afanan en remover y cargar la tierra de la excavación. 

En el canal hay gran actividad de carros tirados por mulas y caballerías que apoyan el trasiego de las vagonetas que, cargadas de áridos, abastecen los tajos. Junto a un acceso al canal se amontonan, en gran número, las piedras que servirán para la estructura del canal.

A comienzos de marzo el puente que da nombre a la central ha quedado totalmente reconstruido y está irreconocible. Se han quitado dos pequeños arcos que restaban fuerza en el lado derecho y se han ensanchado la huella del puente en ambas orillas. Ambos estribos estaban muy descompuestos y en el lado izquierdo la vegetación campaba a sus anchas ocultando el mal estado general de la construcción. 

En Seira, el muro del azud para derivar las aguas del río ya se eleva varios metros sobre el río y una ciclópea escalera da acceso a lo más alto del mismo. A pocos metros, canal abajo, una brigada ha terminado la bóveda del primer túnel y posa sonriente orgullosos de su magnífico trabajo. En la central los muros ya están terminados y se están colocando grandes “tijeras” de madera para soportar el tejado. Los gremios se solapan y por un lado los carpinteros colocan las maderas para instalar las tejas y por el otro, los albañiles, están lavando la pared. Un mosaico de placas multicolores comienza por un extremo a cubrir el tejado.

En San Nicolau se está construyendo, con grandes andamios y vigas de acero, un puente entre ambos lados del barranco, para poder transportar los materiales, aguas abajo, pues el otro lado es inaccesible por la orografía del terreno. 



Unos kilómetros más abajo, en las Ventas de Santa Lucía, se ha ubicado una subestación donde se conectará la línea de alta tensión que viene de Seira. Las obras están muy avanzadas y el edificio ya tiene todos sus muros levantados. Es una construcción muy robusta y los muros son mucho más gruesos que en Puente Argoné. Las paredes exteriores están realizadas en piedra, como en Seira, pero toda la estructura se ha hecho con hormigón armado. Las tijeras son de acero roblonado y recuerdan a las instaladas en la ETP de Seira por su solidez. Para colocarlas se ha construido una torre de madera y a esta se suben los operarios sin ningún tipo de medida de seguridad, armados de un serrucho, sus zapatillas de esparto, la boina y mucho desparpajo. 

Se han dejado en el muro unos orificios para pasar los conductores de la línea de alta tensión. Su construcción es idéntica a los construidos en Seira. Esta subestación albergará en su interior los transformadores que permitirán conectar la línea del Cinca a 66.000 Voltios con la línea de Seira que temporalmente funciona a esa tensión hasta que pueda elevarse a la definitiva de 110.000 Voltios, para transportarla a Barcelona. También en su interior estará, protegido de las inclemencias meteorológicas, el aparellaje de protección de dichos transformadores y de las líneas de transporte. El edificio se levanta imponente en medio de los campos cultivados y las pequeñas casetas de los alrededores aun resaltan más su tamaño. Desde su gran tejado se domina el Valle del Ésera y la soledad de la línea de alta tensión camino de Seira.



En Puente Argoné se preparan los fundamentos para instalar la turbina de la Casa Piccard, Picket y Cie de Ginebra. El salto de 45 metros de desnivel y 8,5 m3/s de caudal, producirá 4.250 caballos de vapor. Para transportar el agua desde la cámara de agua -o depósito regulador- se ha elegido una tubería de la casa americana Continental Pipe Manufacturing, que tiene la peculiaridad de ser de madera. Está formada por piezas ensambladas y rodeadas por unos anillos metálicos que le permiten soportar la presión del agua. Parece ser que se instalará el alternador número 3 de Seira mientras no sea necesario su servicio y así no será necesario adquirir uno, dada la temporalidad de la instalación. Para evacuar la producción de la central se ha pensado instalar una línea a 6.000 V que permitirá enviar la energía hasta la central de Seira y allí elevarla hasta los 66.000 V de la línea y así poder juntar esta potencia con la generada por la central. 

Entre tanto, una brigada ha comenzado a realizar los sondeos en el río para la ubicación del cerramiento de Gradiello. Han hincado unos fuertes caballetes sobre el lecho y sobre estos unas vigas de hierro sirven de base para el equipo de perforación. 

Este artículo se publicó en el número 23 de la revista "Els Tres Llugarons", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2019


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Notas sobre la historia de la central de Seira (21): 1918, un nuevo proyecto a la vista



Tras la puesta en marcha de la central de Seira, el mes de agosto, la actividad en el Servicio Hidroeléctrico de Catalana de Gas y Electricidad (CGE) no cesa. Pese al éxito de las pruebas iniciales, los problemas en las turbinas y otros equipos del aparellaje eléctrico obligarán a continuas paradas y cambios. El 11 de noviembre se firma el armisticio entre los países que han intervenido en la Gran Guerra, pero este hecho pasa totalmente desapercibido, pese a los problemas que el conflicto ha provocado en el desarrollo de las obras. 

Desde el comienzo del mes de noviembre, en Seira, son ajenos a las noticias externas, pues están reparando los daños que provocó la explosión del interruptor de 6000 V tipo Maier que alimenta el transformador Oerlikon. Los daños son importantes, el aceite inflamado afectó a otros interruptores y también a unos cables cercanos, inutilizándolos y dejando la central fuera de servicio. 

El día 17, después de importantes reparaciones, se procede a la puesta en marcha de la central. Se han cambiado cableados y se tiene que probar el sentido de giro de los alternadores, excitando los mismos lentamente para verificar su correcto funcionamiento. Una tormenta inutiliza la línea e impide la producción de energía e imposibilita las pruebas del resto de equipos. 

La central está conectada a la Central térmica de San Adrián mediante una línea diseñada para 125.000 voltios que, temporalmente, funciona a 60.000 voltios. San Adrián se puso en servicio en abril del pasado año y la construyó CGE en una parcela de 300.000 m2 que adquirió el año 1913. Está en la derecha orográfica del río Besos y, en la otra orilla, se encuentra la central de la competencia -Energía Eléctrica de Cataluña- también en el término de San Adrián del Besós. 

La central térmica sirve de respaldo a la central de Seira y esta se acopla, normalmente, en paralelo. En Seira se ha terminado el montaje de los grupos 1 y y 2, dejando la instalación del número tres, de momento, pues no hay caudal para todos. Se alternan las pruebas y el funcionamiento entre ellos, pero cuando no hay problemas en uno, es el otro el que los da. 




Los problemas en los transformadores obligan a los montadores de Oerlikon a continuos viajes. El transformador dos se ha comunicado y tendrá que desmontarlo. El montador Kuntz de Oerlikon está modificando los cojinetes de los alternadores pues se sale el aceite por el eje y ha instalado unas estopadas para corregirlo. En todo lo que queda de año, la potencia de la central no pasará de 4.000 kW, salvo pruebas.

Entre todas estas dificultades, el Jefe del Servicio Hidroeléctrico, Diego Mayoral, no desiste en la intención de elevar la tensión de la línea hasta los 125.000 proyectados -que debía ser el record europeo en aquellos momentos- y el día 17 de noviembre se hacen pruebas a esa tensión con el montador Sturgenegger . 

Mayoral y el Servicio Hidroeléctrico han emprendido la construcción de la central de Puente Argoné que, aguas abajo de Seira, es el siguiente salto proyectado por CGE para rentabilizar la línea de alta tensión. En mayo el número de trabajadores alcanzó su máximo -2026- y paulatinamente ha reducido su número. Desde agosto, una vez terminados los trabajos de construcción en la central de Seira, todos los esfuerzos se han concentrado en las obras de Puente Argoné, comenzando las excavaciones del canal y la perforación de los túneles, entre otras actividades.

El trazado del canal debe sortear dos dificultades importantes, la primera es el barranco de la Aigueta de Barbaruens, en el que se construye un acueducto. Para salvar la segunda, el Barranco de San Nicolau, se excavará una trinchera para construir en su interior un sifón. Además de estos obstáculos, se añade otro, ya que el terreno por el que discurre el canal es muy malo, son todo materiales sueltos, y les obliga, en bastantes tramos del mismo, a construir un falso túnel. Esta parte del canal tendrá sección cuadrada. Afortunadamente no todo son inconvenientes, pues el gran contenido de arena de los materiales removidos permite hacer acopio de esta para utilizarla como árido. Se suceden los artesanales cedazos de madera para ir seleccionando los diferentes gruesos. 

Todos los movimientos de tierra se hacen manualmente. Los obreros armados de picos y palas realizan la excavación y lo extraído es cargado en carretillos de madera con una rueda metálica. A poca distancia se cargan en vagonetas de madera que se desplazan por raíles desmontables tipo Decauville. De vez en cuando aparecen grandes "bolos" de granito que son cargados en unas vagonetas sin laterales para facilitar la tarea. Las mulas arrastran fuera de la excavación pequeños convoyes de vagonetas y ayudan en los trabajos más duros a los trabajadores.

Estas mismas vagonetas, una vez terminada la excavación, se utilizan para transportar las piedras que forman los laterales del canal y que poco a poco van recubriendo los taludes. En las partes del canal que no se recubrirán la sección del mismo es trapezoidal. En esta zona se ha dejado un ensanche para recoger los áridos que arrastre el agua en la explotación. Se le denomina como arenero de San Nicolau por estar cerca del barranco del mismo nombre.





A la hora de la comida, en el mismo tajo, los obreros sacan su capazo y sentados en las mismas vías o en los laterales de las trincheras, apuran el tocino y el pan, ayudados por una generosa bota de vino. Luego un pitillo liado meticulosamente con papel de arroz y encendido con el mechero de yesca, completa la necesaria parada.

Según va avanzando la excavación, las tuberías de aire, para los martillos picadores de los túneles, se instalan en los laterales de la trinchera. Las conducciones atraviesan el Barranco de la Aigueta por una precaria estructura de maderas que no tiene nada que envidiar al paso que se ha construido para las personas. A comienzos de noviembre ya se ha terminado el arco del primer vano del acueducto y las cimbras del segundo están instaladas para comenzarlo. Dos magníficas grúas Derrick abastecen a los trabajadores de materiales y han permitido construir el arco del segundo vano en una semana. El frío está llegando, la Sierra de Chía se ha pintado de blanco y el agua del barranco, que ha reducido mucho su caudal, ya pasa por el primero de los arcos. Las cimbras se trasladan al tercero -y último- de los arcos que se construirá en un plazo idéntico. 



Para acoger a los obreros, en una explanada junto al solar donde se construirá la central, se han levantado tres edificios de obra. También hay dos nuevas construcciones de madera. Se han instalado varios tramos de vía tipo Decauville para facilitar la excavación del solar de la central. El puente que da nombre a la misma está bastante deteriorado y requerirá de una consolidación importante pues el único acceso a la central. La primera parte de la excavación ha dejado al descubierto un gran paño de roca.

Los grandes robles que jalonan el trazado del canal van cambiando su color, el invierno llega. En noviembre se contabilizan 91 trabajadores en nómina y en diciembre tan sólo 41. La obras se reducen a la mínima expresión a la espera del buen tiempo. 

Este artículo se publicó en el número 22 de la revista "Els Tres Llugarons", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el invierno de 2018.

sábado, 27 de octubre de 2018

La central hidroeléctrica de Seira, 100 años de historia


  La brigada de estudios en la cabecera del valle. En la imagen junto a unos pastores y sus rebaños. Plan de Baños, Benasque. 26 de agosto de 
 1914.

Los humanos -como los gatos- son curiosos por naturaleza. Algunos canalizamos -sin ser historiadores, como es mi caso- esta curiosidad para intentar conocer el entorno o la historia de los elementos que nos rodean. Muchas veces, en ese acto, se comienza mirando una cosa y se acaba en el tema más peregrino. Esta dispersión, lógicamente, se traslada a las cuestiones escritas. Siempre aparece un tema "más interesante" que acaba desviando sutilmente el interés en el articulo que se estaba trabajando.

Esta es la tercera vez que me enfrento a un folio en blanco para escribir un nuevo artículo para El Cruzado y no han sido esas cuestiones peregrinas las que han provocado que elija este tema sino la siempre agradable invitación de Enrique Albert para que intentase aportar mi grano de arena en un importante evento que se celebrará este año 2018.

La primera noticia sobre este asunto apareció el pasado mes de abril, el día 26, en El País, en su especial cultural, donde el periodista catalán Cristian Segura desgranaba, con mucho acierto, unos retazos de la historia de la construcción de la central de Seira y su importancia en la economía catalana. Y, se preguntarán ustedes, ¿qué le llevó a un escritor de nuestra vecina comunidad a desplazarse a un rincón de la geografía oscense para documentarse sobre una central hidroeléctrica como la de Seira? ¿Y que importancia tuvo para la economía catalana esta central aragonesa? ¿o es que también se "dispersan" los periodistas profesionales?.

Pues no, el asunto estaba acertadamente elegido y, al igual que despertó el interés del intrépido periodista, debería hacer lo propio con el nuestro, pues se cumplen cien años de la puesta en marcha de la central hidroeléctrica de Seira. Cien años. ¿Se imaginan Vds. que tuvieran un coche con cien años? y lo mejor; ¡que funcionara!.

Cristian, en su artículo, describe perfectamente la central: "Una joya". La belleza de las instalaciones -una verdadera maravilla tecnológica de su tiempo-, perfectamente conservadas y en su mayoría originales -que es lo más importante- la convierten en un museo “en funcionamiento”. 

Construcción del edificio de oficinas. A su derecha la residencia de empleados. Seira. 10 de septiembre de 1913.

Si nos adentramos en su interior la apariencia de todos los aparatos que la componen es la misma que aquel ya lejano año 1918 cuando se puso en marcha. Esta singularidad hizo que el año 2011 fuera seleccionada como uno de los 100 elementos del patrimonio industrial de España. Y el 2012 se celebrara, por todo lo alto, el centenario del inicio de las obras con una exposición, visitas, jornadas técnicas y la edición de un libro (1).

Pero, se preguntarán, ¿que llevó a instalar esta central en nuestra provincia?. Para intentar explicar esto debemos volver nuestra mirada al año 1907, cuando no existían las carreteras y los caminos eran estrechos y polvorientos. Los carros sólo pueden llegar hasta el pueblo de Campo y desde allí hay que seguir a pie o en caballo. En estos momentos la Ribagorza padece los efectos de una histórica sequía y la filoxera o la emigración son los temas de conversación entre sus habitantes. En esas fechas visita la cuenca del río Ésera un grupo de personas en un moderno automóvil. Es el representante del propietario de las concesiones hidráulicas -casualmente un diputado- llamado Domingo Sert, acompañado de “personalidades extranjeras”, que casi con seguridad podríamos afirmar que son el ingeniero francés André Brillouin y su equipo (2). Y este interés extranjero, ¿a qué se debe? 

La explicación del mismo viene por la imposibilidad, a finales del siglo XIX, de transportar el “fluido eléctrico” a grandes distancias. En los pueblos, muchos molinos harineros que hay junto a los ríos, instalan dinamos y en 1898 ya suministran "el fluido eléctrico" a los habitantes de Barbastro, Graus, Jaca y otras poblaciones oscenses. Pero en la mayoría de las ciudades no tienen esta posibilidad y deben instalar centrales térmicas para quemar carbón y así poder producir la electricidad. En esos momentos la cotización de la materia prima es razonable, pero comenzado el siglo XX el precio comienza a subir como si predijera el conflicto armado que en breve iba a enfrentar a los habitantes de la vieja Europa.

Pasados unos años, la invención del transformador y el incremento de la utilización de la corriente alterna, posibilita que las distancias entre los centros de producción y los de consumo, poco a poco, se amplíen. Y eso provoca que algunos avispados "inversores" vean la posibilidad de instalar centrales en ríos alejados de las ciudades y se lanzaran a solicitar las concesiones con el mismo afán especulatorio que ocurriera con los cotos mineros, años atrás. Unos son políticos, otros militares y abundan los nobles adinerados. Los menos son empresarios, aunque afortunadamente estos no sólo piensan en el beneficio especulativo e intentan utilizar las nuevas tecnologías para transportar la energía hasta los centros productivos con el afán de hacer progresar el país. En ese caso esta Zaragoza que el año 1904 conecta su red para el suministro, desde la central de Marracos, a 40 kilómetros de distancia y ese mismo año a 90 kilómetros desde la central de Carcavilla. Estos dos hechos suponen un hito en la historia de la electricidad de nuestro país y tiene una importante repercusión técnica.

Desde nuestra vecina comunidad del este, los industriales alejados de la capital tenían los mismos problemas de suministro para sus fábricas. Las centrales, ubicadas junto a los ríos, sufrían las variaciones de caudal del estiaje y no proporcionaban la potencia que requerían sus negocios.

Excavación en la ubicación de las tuberías de presión. Seira. 22 de agosto de 1913.  

Aquí entra de nuevo en el relato el ingeniero francés André Brillouin que estaba visitando Aragón y Cataluña con el fin de evaluar la potencia disponible en sus ríos para llevarla a nuestra vecina comunidad. Ya vamos atando cabos, ¿no?.

Uno de los ríos que estudia es el río Ésera. Las concesiones hidroeléctricas, en el tramo de Seira, las solicita un militar, Ricardo de Navascués, y este las vende a dos compañeros suyos; Francisco Bastos Ansart y Eugenio Tudela. De Francisco conocemos más datos de su biografía pues en 1903 gana un concurso en Zaragoza, con un proyecto para el aprovechamiento de los sobrantes de la energía de las centrales hidroeléctricas. Tras este galardón trabaja en varias empresas relacionadas con el carbón y la energía en Aragón, como las Minas y Ferrocarriles de Utrillas (3). Un tiempo después se traslada a Barcelona donde abre una oficina técnica y publica un trabajo para aprovechar el potencial hidroeléctrico del río Ésera, del que es concesionario. Una vez afianzado en la capital catalana abre una empresa de suministros industriales que le permite entablar relación con lo más granado de la industria textil barcelonesa y entre ellos con Manuel Bertrand, propietario de importantes fábricas textiles en Manresa y Barcelona.

La familia Bertrand es accionista de la Sociedad Catalana de Alumbrado por Gas y, a finales de 1911, se decide la creación  de una sociedad eléctrica tras adquirir las concesiones de Francisco Bastos en el río Ésera. Eusebio Bertrand es el mayor accionista de la misma (4) y como en estos momentos la relación entre las empresas de gas y las eléctricas es bastante "compleja", para separar ambos negocios, crean una sociedad independiente denominada SGFH que es el acrónimo de la Sociedad General de Fuerzas Hidroeléctricas, con el fin de construir varios saltos hidroeléctricos en dicho río.

En estas fechas tiene lugar una visita muy importante para el desarrollo industrial de la capital catalana. Se trata del industrial norteamericano Frank S. Pearson que, por su experiencia, y poderío económico, va a modificar el escenario empresarial del este de España. Comienza adquiriendo todas las empresas eléctricas y concesiones hidroeléctricas que puede a precios mucho más elevados de los habituales. El mercado se revoluciona. Su idea es comprar todas las empresas hidroeléctricas catalanas para poder tener el monopolio de la venta de electricidad. En su lista también está la SGFH por sus concesiones y proyectos. Pearson se pone en contacto con la dirección pero el Consejo de Administración deniega su venta. Para protegerse de nuevos intentos de compra fusionan la parte de gas y la de electricidad, formando la empresa Catalana de Gas y Electricidad -CGE- en 1912 (5).


Troquelado identificativo de la marca Escher Wyss en sus planos (Gentileza Acciona Energía).

Ese mismo año la SGFH ha comenzado la construcción de las oficinas, talleres y demás instalaciones auxiliares del Salto del Run -luego denominado de Seira-. La actividad desarrollada en las cercanías a la recién estrenada carretera que atraviesa el Congosto de Ventamillo llama la atención de los escasos viajeros que la transitan. En Seira se amontonan los materiales de construcción junto a la carretera, donde se ubicarán las instalaciones de la empresa. En el Run, La Catalana ha adquirido un molino para aprovechar su salto e instalar la central auxiliar número 1 para proveer de energía a la las instalaciones de la obra, al norte del Congosto de Ventamillo.

Francisco Bastos en su proyecto plantea algunas cuestiones básicas para llevar a buen puerto la instalación de las centrales en río Ésera. La más importante es que los saltos estuvieran comunicados por carretera y esta se ha abierto hasta Benasque pocos meses atrás. También, para amortizar el alto coste de la línea de alta tensión, que se proyectó -de 220 kilómetros de longitud- a 70.000 voltios y doble circuito -con 24.000 aisladores y 1973 postes-, se deben construir varios saltos uno detrás de otro con un mínimo de 30.000 caballos. Con esas previsiones, el presupuesto del salto de El Run era de 2 millones la obra civil y 1,5 la maquinaría mecánico-eléctrica. La línea era la parte más cara y tenía un coste previsto de 5 millones de pesetas, pues sólo el cobre ascendía a 3 millones (6). 

A partir de la constitución de CGE -la catalana-, el planteamiento de la construcción toma un mayor empuje, si cabe, y se contrata a dos ingenieros de caminos, el gaditano Diego Mayoral Estrimiana, como Jefe del Servicio Hidroeléctrico y el madrileño Federico Jiménez del Yerro como director de obra. Como encargado general se elige al experimentado altoaragonés Ramón Félix Surigué. Las obras se plantean para tres años y la puesta en marcha a mediados de 1915.

  Placa de características instalada en un regulador de turbina Escher Wyss “patentado en la mayor parte de los paises civilizados”. Central de Seira.


Nada más comenzar los trabajos surgen los problemas. La obra se solapa con otras de la competencia, como la central de Capdella -propiedad de Pearson-, y comienza la lucha por contratar a trabajadores.  La situación laboral en aquellos momentos es complicada. Por un lado, los obreros comienzan sus reivindicaciones por las penosas condiciones.  Por el otro, las empresas recurren a los servicios de la Guardia Civil para evitar problemas. Un ejemplo lo tenemos en las obras de Capdella donde hay 2.200 obreros que inician una huelga total para mejorar sus condiciones de trabajo e interviene la guardia civil. Tras largas conversaciones, en las que participa hasta el Gobernador Civil, se llega a un acuerdo de nueve puntos que incluye mejoras como cambiar la paja de los dormitorios y poner ventanas a estos o fijar la jornada en 11 horas diarias y el domingo trabajar sólo hasta las 14 horas (7). Tras estos importantes avances se vuelve al trabajo.

Muchos de los trabajadores de las obras hidroeléctricas son agricultores y jornaleros que  desconocen sus derechos, están acostumbrados al trabajo duro y ninguno de ellos, salvo los más especializados, saben hasta que punto es peligrosa la electricidad. Los medios de trabajo y protección son bastante precarios y se produce un accidente mortal cuando un obrero toca un cable con tensión y es carbonizado. Sus compañeros lo ven horrorizados y se quedan inmóviles salvando milagrosamente la vida.

Pero no todo son malas noticias, las obras están provocando un despegue en la actividad de la Ribagorza tanto comercial como laboral. Todos los comercios de la zona han aumentado sus ventas y raro es el pueblo que no tiene habitaciones alquiladas a obreros. La curiosidad es general y los periódicos como El Ribagorzano, narran la epopeya constructiva.  Son muchos los que se acercan a conocer su estado e intentar entrar a trabajar en ellas pues la demanda de obreros es constante. Los políticos ven una oportunidad y, en el verano de 1913, Luis Fatás, el diputado por Boltaña por el partido liberal gira visita a las obras que, según sus palabras, han provocado una transformación radical, en las personas y en las cosas (8). 

Es manifiestamente perceptible la huella que están dejando las obras en todo el recorrido, desde la toma de agua en Villanova pasando por El Run donde hay un hospital y varios almacenes, continuando por el Congosto de Ventamillo donde se abren “ventanales”, en número de 18, para sacar los escombros que los mineros extraen del interior de los túneles. Hay cinco instalaciones de compresores y un gran número de equipos, en 32 frentes a la vez, que permiten avanzar 50 metros diarios. La actividad en los túneles es frenética y no es para menos, pues este túnel tendrá una longitud total de más de nueve kilómetros, terminando en un gran depósito. Desde allí una tubería conducirá el agua hasta la central. Es impresionante ver a cientos de trabajadores excavando en el plano inclinado en el que se instalarán las tuberías metálicas. El año 1913 se dedicará a la presa, los túneles y las instalaciones “auxiliares” pues, en palabras de Diego Mayoral, el retraso y la pobreza del país han requerido instalar un hospital portátil, entre otras instalaciones. A final de año se alcanzarán los 800 trabajadores en la obras(9). 

La familia Jiménez-González en las obras de Seira, (de izq. a der.), niñera, Josefina Jiménez (hermana de Federico), Carmen González, Federico Jiménez, y sus hijos Carmen, Lolita y José. Verano de 1917 (Gentileza de la Familia Jiménez-González).  


El año 1914 comienza con la llegada de un gran tractor a vapor con cinco vagones (10) para el desplazamiento de grandes piezas entre la estación de ferrocarril de Barbastro y la central. La mayoría de las piezas están fabricadas en Suiza e Inglaterra. La intensidad de las obras conlleva un importante desembolso económico y los capitales de la empresa se deben reponer. En el periódico La Vanguardia aparece una oferta de obligaciones para captar capital (11). 

También hay que cubrir las necesidades espirituales de los obreros y este año se terminan las obras la capilla.  Asimismo se levanta otro edificio multiusos para albergar un horno de pan -que produce 1.000 Kg diarios- y el café, entre otros servicios. La construcción se realiza en nueve días y nos da una idea de la importante masa laboral y el empuje que esta proporciona. 

Muchos trabajadores están sensibilizados con la mejora de las condiciones laborales pues en la sociedad ha calado un intenso sentimiento sindicalista; en los periódicos abundan las noticias de nuevas movilizaciones y huelgas en los gremios más peregrinos. Quizá, siguiendo los comentarios de algún trabajador venido de Capdella o por contagio, los trabajadores de CGE en Seira van también a la huelga, exigiendo mejores condiciones de trabajo. Intervienen las fuerzas del orden -que ya están instaladas en un edificio construido por la Catalana- pero la participación es escasa y se vuelve rápidamente a la actividad gracias a la intercesión del ingeniero de las obras Don Federico -como le conocen popularmente en la zona-.

Se ha solucionado satisfactoriamente la huelga de los obreros de la compañía del gas y electricidad de El Run, de que dimos cuenta hace unos días. Los 300 obreros huelguistas han vuelto al trabajo. Así lo participan desde Seira a este Gobierno (12).

  Dos obreros en el interior de la cámara de trabajo del cajón número 1. La escala es el único nexo de unión que tienen con el exterior. Villanova. 16 de septiembre de 1914.

Además de los huelguistas, las obras tienen detractores que difunden en los periódicos información en contra de las mismas, lo titulan Atención Benasqueses (13). En esta serie de artículos anónimos hablan de las ventajas e inconvenientes que ven en las obras y los daños en las vías públicas que produce su ejecución. Terminan los textos diciendo; no durmáis y estad siempre alerta, benasqueses.

Como contrapunto, en esa misma publicación aparece otra serie de artículos firmados por Luciano Labastida -representante de una sociedad carbonífera francesa de historia apasionante- que glosa las excelencias de la explotación del río Ésera para su sociedad -por supuesto-.

Mientras cada bando defiende sus intereses, en Europa el verano está caliente y en julio se inicia una contienda militar -la gran guerra- que afectará de manera dramática a la evolución de las obras. El primer efecto es una parada casi total de los trabajos, dejando tan solo 200 obreros. La mayoría de los materiales necesarios para la obra tiene su origen en alguno de los países en el conflicto. Uno de los primeros problemas tiene lugar con un barco alemán que trae aisladores y lo bloquean en Lisboa:

permanecen detenidos desde el principio de la guerra 500 aisladores desembarcados de un vapor alemán refugiado, y la reexpedición se gestiona desde entonces sin éxito (14).

Es evidente que los precios de todas las materias primas han subido. Los proveedores españoles venden a los naciones beligerantes pues los precios allí son más altos y eso provoca desabastecimiento del mercado interior.

Para complicar las cosas un poco más -si cabe- los sondeos que se han hecho en la ubicación del azud de derivación, donde se desviará el agua del río Ésera, han dado malos resultados, la roca firme está mucho más profunda de lo esperado y se alargarán los trabajos. La técnica de cimentación que se utiliza se conoce como hinca por cajones de aire comprimido. De manera escueta, pues el tema es muy interesante y complejo, podemos decir que se trata de unos cajones de hormigón que se rellenan de aire a presión para evitar que el agua entre en su interior y así los trabajadores, que están dentro de él, pueden sacar los escombros y, poco a poco, hincarlo. Con este método se desciende en el lecho del río hasta los 18 metros de profundidad en los que se fijará el cajón (15). 

El año 1914 estará marcado por la apatía. Pero 1915 no será mucho mejor y se limitará a llevar a cabo aquellos trabajos que por su índole delicada no conviene interrumpir y algunos otros preparatorios para cuando se emprenda de nuevo la actividad. Hay problemas graves de abastecimiento en el acero y en el cobre, que han subido desmesuradamente su precio. Pero hay tal demanda que no se admiten pedidos al canalizar toda la producción a la maquinaria de guerra. El ingeniero Diego Mayoral se formó en la Politécnica de Zurich e intenta que les suministren empresas suizas, pues el hecho de ser neutral le añade cierta independencia del conflicto. En Zurich se encuentra la sede de Escher Wyss y la de Maschinenfabrik Oerlikon (MFO), a la primera se le encargan las turbinas y a la segunda los alternadores y transformadores.

Draga eléctrica dispuesta para profundizar el cauce del río en el emplazamiento de la presa. Villanova. 17 de marzo de 1915.

Afortunadamente este año no todo son malas noticias y, por fin, el Rey Alfonso XIII y las Cámaras aprueban el proyecto de Riegos del Alto Aragón, realizado por los ingenieros Rafael Izquierdo y Félix de los Ríos, que tan importante es para la provincia. Los sueños y los anhelos de Joaquín Costa y del barbastrense Mariano Lacambra (16) por fin comienzan a cumplirse.

Supuestamente este año era el previsto para la puesta en marcha de la central, pero resulta evidente que se van a retrasar las previsiones pues todo son problemas. La tubería sigue dando quebraderos de cabeza y el encargo realizado a la empresa Ferrum en Katowice -Silesia- tiene el veto del gobierno inglés y se opta por prescindir por ahora de este material.

Pero también queda tiempo para la fiesta y el día 16 de  julio, festividad de la Virgen del Carmen, el Canónigo y Secretario del Obispado de Barbastro, Juan Castellá, celebra misa. Pudiera parecer que la advocación es elegida por ser la patrona relacionada con el agua, pero se elige por la coincidencia con el nombre de las esposas de los ingenieros Diego Mayoral y Federico Jiménez. 

Entre los días 15 y 17 en aquellos pintorescos contornos todos los habitantes de la zona asisten a las brillantes fiestas religiosas y profanas amenizadas por la banda de Música de Tamarite de Litera. Se celebran conciertos, corridas de sacos, cucañas, rondallas, fuegos artificiales y otros espectáculos variados y amenos (17). 

  Hormigonado de las vigas de la sala de transformadores. Seira. 9 de febrero de 1917.

Tras las fiestas pronto llega el final del verano y, pese a la previsión pesimista, poco a poco, se retoma la actividad y se alcanzan los 1.000 trabajadores. En junio se ha iniciado la excavación de lo que será la sala de máquinas. Ha salido una capa de roca dura que obliga al uso de compresores y dinamita. Esta última será la culpable -como en casi todas las obras en las que se utiliza- de graves accidentes. La Catalana adquiere grandes cantidades y la transporta en vagones hasta su apartadero de Barbastro. Allí los tractores a vapor la cargan y la suben hasta su destino. El Cruzado Aragonés narra la intranquilidad existente en la población: 

Existe preocupación en el vecindario con motivo del tránsito por sus calles del tren que para su servicio tiene la Compañía de Gas y Electricidad (sic), y que con frecuencia transporta utensilios descargados en esta estación para la mencionada Compañía. 

El temor existente, es por la duda de si las alcantarillas de nuestras calles tendrán la solidez necesaria para soportar el peso de la máquina, vagones y carga de que dicho tren se compone, y también por las grandes cantidades de dinamita de que aquella Compañía hace acopio, asegurándose pasar de seis vagones la que en esta estación se ha descargado en poco tiempo (18).

La dirección del Servicio Hidroeléctrico tiene muchos temas a los que dirigir su mirada; pues sus presupuestos hace tiempo que se sobrepasaron y la previsión de gastos aumenta cada día. Para "mejorarlos un poco", los trabajos para la construcción del tramo de canal entre el azud de derivación y el comienzo de la zona de túneles revelan que el terreno no permite su construcción y se tendrá que prolongar la zona de túneles y, como no, esto aumentará su costo.

 
Las filtraciones de agua complican las duras condiciones de trabajo de los mineros. Un grupo está preparado para colocar una cimbra y así poder revestir el túnel. 5 de marzo de 1917.


Con este panorama comienza el año 1916 y, pese a todos los problemas internos y externos, la actividad general se mantiene. Infortunadamente el gran número de trabajadores conlleva un aumento de los accidentes y una manipulación incorrecta de la dinamita provoca un grave accidente. Este compuesto es razonablemente manejable y no tiene demasiados riesgos si se respeta el modo de uso; para explotar necesita un fulminante. En condiciones normales la dinamita puede golpearse sin riesgo, pero en zonas de montaña comienza a helarse  a los 8 ºC , lo que provoca que exude nitroglicerina. Cualquier golpe, conlleva su cebado y la explosión.  Esto es lo que le ocurre a Manuel, un operario que está intentando calentar unos cartuchos y le explota uno...y los sesenta que tiene junto a él, recibiendo tan de horrible manera los efectos de la explosión que su cuerpo es destrozado horrorosamente, encontrándose después a trozos (19).

Este desafortunado accidente lo provoca la mala praxis habitual de los dinamiteros. El fabricante recomienda poner los cartuchos en una estufa a 20 grados centígrados y tenerlos un tiempo dado, método que no emplea nadie en las obras y se calientan en una hoguera directamente, con los peligros evidentes. 

Son muchos los accidentes que tienen a este compuesto como culpable, pero el accidente más grave ocurrido en las obras es por cuestiones bien distintas y tiene lugar la mañana del día 26 de mayo de 1916. A las siete y media de la mañana todos los trabajadores están subidos en el andamio, que está situado en el interior de la sala de máquinas de la central y desde allí instalan el falso techo. Uno de los gruesos maderos falla y, desde una altura cercana a los quince metros, caen todos a un suelo irregular provocando la muerte inmediata de 6 de ellos y graves lesiones a un gran número más: 

los primeros momentos fueron de horrible confusión y espanto invirtiéndose grandes ratos en la triste tarea de desenterrar a los infelices obreros que lanzaban gritos de angustia (20). 

Este accidente se cobra la vida de siete personas -todas ellas aragonesas- de edades entre los quince y treinta años. Se denomina en los medios de comunicación como La tragedia de Seira por el elevado número de victimas. 

  Las tuberías, bajo una intensa nevada, listas para su instalación. Seira. 1 de enero de 1918.


La actividad a partir de estas fechas aumenta y el número de obreros se incrementa -en noviembre se llega a los 1.791- y el consumo de cemento es de 30 toneladas diarias. La empresa suministradora incumple el contrato y se debe buscar un suministrador alternativo que proporciona 50 toneladas para poder garantizar el ritmo de trabajo. A estos "problemas" se le une la anulación unilateral del  contracto con el suministrador Escher Wyss para la tubería de presión, pues los gobiernos alemán y francés no autorizan el uno la salida de chapas de territorio alemán y el otro el tránsito por el francés (21) para poder transportarla hasta los talleres de Zurich; después de ímprobas gestiones en Madrid, Paris y Alemania se consigue la autorización para el transporte (22).

Comienza 1917 con ánimos renovados, el número de obreros ha descendido levemente por el invierno, pero en marzo ya pasan de 1.900. Se está construyendo la subestación que albergará los transformadores y se necesitan grandes piedras para levantar los altos muros. Los periódicos publican anuncios donde se solicitan carros con caballerías para atender la gran demanda. También anuncian la compra de alimento y paja para su manutención:

Se necesitan 150 toneladas de avena, 75 de cebada, 75 de maíz y 300 de paja en pacas bien alambradas de 60 kilogramos (23).

La obra, con dos años de retraso, necesita llevar energía eléctrica hasta Barcelona y cierra un contrato con la Eléctrica del Cinca -que tiene un salto en el río Cinca denominado Arias- para transportar la energía producida por la línea de Seira a la tensión provisional de 50 kV. Para ello se tiene que instalar una línea a esta tensión desde la central hasta las Ventas de Santa Lucía donde se construye una subestación denominada Perarrúa pues se amortizarán muy holgadamente los valores de las instalaciones que exige (24).

En junio llegan los montadores de Escher Wyss. Las turbinas auxiliares son las primeras en instalarse y les sigue la turbina número 1.

En agosto el Centro Excursionista de Cataluña tiene organizada una excursión al Chalet de la Renclusa25 con la presencia de importantes dirigentes políticos catalanes -Francisco Cambó entre ellos-. Esta incluye una parada en Graus para asistir a una actuación del Orfeón grausino y la visita a las obras de la central de Seira, pero los graves disturbios en Barcelona recomiendan la anulación de la actividad. Cambó que tiene, además de interés político, bastantes acciones en la CGE, no puede dejar de visitarla y pasado un tiempo, casi a escondidas, visita las obras (26).

  La parte final de la tubería, originaria de Zurich, es la última que ha llegado y en los meses de peor tiempo. Cada tubo que se coloca de la misma es alineado y sujetado  mediante una gran cantidad de gruesos remaches. Seira. 6 de abril de 1918.


Se cierra el año con el máximo número de obreros alcanzado, 2.303, el 20 de noviembre. Pero la visión del Jefe del Servicio Hidroeléctrico, Diego Mayoral, no deja dudas de los problemas que arrastran:

Faltó igualmente la mano de obra, en cuantía necesaria para dar a nuestros trabajos el impulso deseado, a causa de la emigración y de la gran demanda de obreros que hacían otras obras de la región (Riegos del Alto Aragón y Canfranc) y de la provincia de Lérida (Canadiense, Energía Eléctrica, y Fuerzas Productoras (sic)) únicamente al finalizar el año, esto es, cuando el rendimiento del bracero es pequeño y las inclemencias de la estación obligan a reducir las obras de albañilería, acudieron los necesarios (27).

En diciembre llegan, tirados por más de veinte caballerías, los inducidos de los alternadores. Se han dividido en cuatro partes para poder hacer cargas de menos de 12 toneladas -que es el límite del puente metálico de El Grado-. Allí, para poder subir la cuesta de San Roque, se doblan los tiros. En febrero de 1918 ya están colocados en su ubicación definitiva. En abril se ha terminado el montaje del alternador 1 y se comienza con el número dos. Las tres turbinas ya están listas para rodar, pero el alternador tres se dejará provisionalmente sin montar.

El 16 de julio, coincidiendo con la festividad del Carmen, llega por primera vez el agua al depósito regulador. Desde allí salen las tuberías a la central. El día 1 de agosto se prueban las turbinas y los alternadores en vacío. El 6 de Agosto a las 12:06 se acopla la central, por primera vez, a su línea y envía a Barcelona entre 500 y 1000 kW a la hora. A esta puesta en marcha y posteriores pruebas asisten importantes personajes: el Director General de Escher Wyss, Albert Huguenin y los ingenieros Kuntz, Schmidt y Sturzenegger de Oerlikon.

Epílogo
A finales de año, terminada la central, la población obrera se reduce casi al mínimo. A comienzos de 1919 se emprende la obra de la central de Puente Argoné: más túneles, un sifón denominado de San Nicolau, por el nombre del barranco que cruza -verdadera obra de arte de la albañilería- y una central con la tubería de madera -técnica novedosa en España-. Como no se utiliza el grupo tres de Seira por falta de agua -dicen los mayores- se traslada el alternador mientras llega el definitivo, pero esa es otra historia...
El endeudamiento de La Catalana en 1918 es de alrededor de 220 millones de pesetas entre el capital social, obligaciones y bonos. En el año 1912, tras la absorción de la SGFH, era de alrededor de 80 millones (28).  No conocemos que parte es la que se ha invertido en el Salto del Run -Seira-, pero suponemos que es muy alto pues solo en mano de obra no cualificada se ha invertido más de siete millones y la línea tiene un presupuesto inicial de cinco millones de los cuales tres son de cobre. Con la gran guerra el precio del cobre se incrementa desmesuradamente. Años después de terminada la central le preguntan al ingeniero Federico Jiménez por el coste de la obra y contesta que el mismo no es representativo por estar alterados los costes de los materiales debido al conflicto armado.

2018
Hace cien años que arrancó la producción en la central hidroeléctrica de Seira. Sus paredes han soportado impertérritas, en esta centuria, multitud de acontecimientos, la visita de importantes personajes, bombardeos y averías antológicas. Con todo y con eso, sus máquinas siguen produciendo energía eléctrica como el primer día. A mediados de los noventa tuvo lugar la primera gran actualización de su equipamiento y se realizó con un mimo y un cuidado sorprendente. Gracias a ello podemos disfrutar de la visión de la central -casi- como la vieran aquellos primigenios operadores. El silencio que impregna la sala -con la central parada- evoca en nosotros sensaciones sugerentes. Su construcción modernista, el suelo de terrazo hidráulico, los mosaicos de sus paredes... Parece que junto a un alternador nos pudiera aparecer el ingeniero Huguenin de Escher Wyss o bien Don Federico con sus botas y su porte abigarrado. Es un viaje al pasado, un maravilloso homenaje a todos los hombres que trabajaron aquí en unas condiciones precarias. Algunos de ellos -diecisiete al menos- dejaron su vida.
Este artículo está dedicado, como pequeño homenaje, a todos ellos.
En un proyecto de estas características participa desde el ingeniero jefe hasta el último peón; a todos ellos debemos la excelencia de esta obra. Los ingenieros que lucharon denodadamente para vencer los grandes retos que tuvieron ante si y los obreros que vinieron en busca de mejorar sus denostadas vidas antes de plantearse la emigración. Unos afrontando dificultades técnicas y el hándicap de trabajar y experimentar con equipos y máquinas que nunca antes se habían puesto en marcha ni probado y otros intentando vencer la miseria que la sequía había provocado en sus campos y en sus vidas.
Hoy, con los medios existentes, construir una central de estas características en tres años nos parece un propósito casi inabarcable. Si contextualizamos, esta titánica tarea, con los transportes de la época, los inexistentes medios de comunicación, los equipos humanos, su precario equipamiento y sin Internet, ni Whatsapp, todavía  tiene mucho más mérito.

Muchas historias quedan todavía por escribir; en el tintero hay muchas personas sin el debido reconocimiento, pero el tiempo -siempre limitante- ha dado para esto. Pido disculpas a todos aquellos que, sin querer, no les he podido dedicar la atención que merecen.


Por José Antonio Cubero Guardiola

Agradecimientos:
No podría hacer un breve listado de colaboradores. Son muchos, afortunadamente, los que han colaborado para que estas aportaciones a la historia de la electricidad hayan podido llegar a puerto. A todos ellos: GRACIAS.

Notas:
1 Cubero, josé antonio, bravo, carlos, La Aventura hidroeléctrica en el Valle del Ésera (1912/2012), Diputación Provincial de Huesca, 2012. En esta publicación, que apareció en el centenario del inicio de la obras de la Catalana en el Valle del Ésera aparecen ampliados algunos de los asuntos tratados en este artículo.

2 El Ribagorzano, 30  de noviembre de 1907.

3 Castán Palomar, Fernando (1934), Aragoneses contemporáneos, 1900-1934, Zaragoza, Herréin.

4 Libro de actas del Consejo de Administración de la SGFH, Junta de accionistas del 4 de enero de 1912, Archivo Histórico de la Fundación Gas Natural – Fenosa (AHFGNF) .

5 Fábregas, Pedro A. (2006), «Mansana Terrés, Josep», en Francesc Cabana (coord.), Cien empresarios catalanes, Madrid, LID, p. 226.

6 Bastos Ansart, Francisco (1911), El grupo de saltos de agua del río Ésera y la traída de fuerza hidroeléctrica a Barcelona, Barcelona, AHFGNF [Gentileza de Anna María Bragulat].

7 Boneta i Carrera, Martí (2003), La Vall Fosca: els llacs de la llum, Tremp, Garsineu. Las mejoras nos dan idea muy clara de como se trabajaba entonces.

8 Diario de Huesca, 1 de septiembre de 1913.

9 Servicio Hidroeléctrico obras de los ejercicios 1913 a 1920, Memoria de 1913, AHFGNF .

10 La Vanguardia, 5 de abril de 1914. Estos tractores, para hacernos una idea, tenían una velocidad de 6 km/h en llano -aproximadamente el paso rápido de un ser humano-.

11 La Sociedad Catalana de Gas y Electricidad, La Vanguardia, 12 de mayo de 1914.

12 Heraldo de Aragón, 21 de mayo de 1914.

13 Diario de Huesca, 13, 18, 21, 23 de abril de 1914 y 26 de mayo de 1914.

14 Servicio (1913).

15 http://seirapowerplant.blogspot.com/2011/08/notas-sobre-la-historia-de-la-central.html [Consultado el 1 de junio de 2018].

16 Cubero, José Antonio (2011), "Mariano Lacambra Marín, Un polifacético barbastrense", El Cruzado Aragonés, septiembre de 2011.

17 La Hormiga de Oro, 31 de julio de 1915.

18 Alcantarillas de Barbastro..., El Cruzado Aragonés, 4 de julio de 1914, [Archivo El Cruzado Aragonés].

19 En las obras de la Catalana, Diario de Huesca, 8 de marzo de 1916.20 La catástrofe de Seira, Heraldo de Aragón, 29 de mayo de 1916.

21 Servicio (1916).

22 Servicio (1916).

23 Diario de Huesca,15 de agosto de 1917.

24 Servicio (1916).

25  Cubero (2011). Este refugio lo construyó el barbastrense Mariano Lacambra bajo las órdenes del ingeniero Julio Soler Santaló. 

26 Cambó en Huesca, Diario de Huesca, 29 de agosto de 1917.

27 Servicio (1917).

28 Fábregas, Pedro A. (2012), Catalana de Gas y Electricidad y la central de Seira, Ponencia de las Jornadas de Patrimonio Industrial "La Aventura hidroeléctrica en el Valle del Ésera (1912-2012), Benasque, 2012.

Este artículo se publicó en El Cruzado Aragonés de Barbastro, en su periódico especial de fiestas, el 31 de agosto de 2018.