lunes, 12 de julio de 2010

Notas sobre la historia de la central hidroeléctrica de Seira, Huesca (4)





El Cumpleaños de María Pilar.

El pasado día 3 de mayo cumplió 90 años María Pilar Jiménez – la hija pequeña de D. Federico -. Sigue con su buen humor y, según ella, no ha notado diferencias apreciables por ese año más. Desde aquí aprovecho la oportunidad para desearle un feliz cumpleaños.

Las carreteras del valle del Esera.

“ El paisaje, que ya venía adquiriendo progresivamente una recia hermosura, transfórmase de súbito y alcanza una grandiosidad bárbara, al estrecharse la ruta entre erguidos peñascales de una altivez gigantesca, que se levantan en rocas casi verticales, algunas de las cuales se elevan a más de cien metros de altura” (J. García Mercadal, Del llano a las cumbres, 1923).

Muchas, y muy poéticas, descripciones se han escrito sobre la belleza del magnífico Congosto del Ventamillo, pero también, todas, coincidían en la problemática para el tráfico de personas y mercancías.

Los problemas que acarreaba - por fin - parecía que se solucionarían cuando, en 1898, el día 23 de marzo a la una de la tarde, salió a subasta la obra para construir una carretera por su interior – a 768.969,19 pesetas subía “el presupuesto de contrata”.

Corría el mes de mayo, del mismo año, cuando “marchaban al terreno del emplazamiento de las obras del paso del congosto del Ventamillo,… los ingenieros Sres. Sans, Soler y Moreno con el representante del contratista Sr. Gallifa, para dar desde luego comienzo a los trabajos y proseguirlos sin interrupción. “

Todos los medios de comunicación eran conscientes de la importancia del evento y podemos leer en uno de ellos: “Las comarcas de Campo y Benasque ven así satisfechas legítimas aspiraciones hace muchos años acariciadas y estériles hasta ahora.”.

Las obras estuvieron llenas de “habladurías insidiosas, …de que se pretendía demorar la ejecución de las obras “. M. Gallifa, el contratista de las mismas, tenía grandes dificultades en los trabajos “por la falta de braceros” “aun pagándoles un real más de jornal”. Y pedía por carta, al Alcalde de Benasque, “rogándole ayuda y colaboración moral, para aumentar cien peones, que el no pudo encontrar”.

61.482,07 metros cúbicos de roca dura a 2,30 pesetas el metro cúbico – la roca floja a 1,50 y la tierra a 0,70 – era necesario desmontar en el Congosto de Ventamillo, según el presupuesto de la obra, para poder atravesarlo.

El congosto de Argoné, y el de Ventamillo eran, y son, el verdadero problema de las comunicaciones del valle. Los relatos de los diferentes viajeros que a lo largo del tiempo han recorrido esta tierra permite hacernos una idea de los problemas que generaba.

En 1908, los empleados del Canal de Aragón y Cataluña que estudiaban el posible aumento de caudales, y se dirigían al nacimiento del Esera, debieron dejar el automóvil del Canal en Argoné y seguir el camino en caballerías.

En ese mismo año, también los Correos tenían que coger caballerías desde Campo pues “no existe carretera ni camino para que por ellos transiten carruajes, aunque sean de dos ruedas, desde Argoné“.

El Congosto, según la jefatura de carreteras, no se abrió al público hasta el 31 de enero de 1912.

El mismo viajero que nos describía las bellezas, también nos narra las diferentes instalaciones de las obras de catalana que se encontraba.

Durante las obras de la Central se instalaron “puentes colgantes tendidos por el río para facilitar el acceso de los obreros a los sitios de trabajo”. Asimismo, también en el Congosto, “La previsión de la “Catalana de Gas” alumbró este túnel, de trecho en trecho, con lámparas eléctricas”, como se observa en la postal de la nevada de enero de 1914.

Los medios de transporte de tracción “animal”.

CGE contrataba a cualquiera que pudiera venir con sus medios de transporte, los obreros escaseaban, los medios de transporte para las piedras de las obras, también. Amontonadas, en la cercana cantera, esperaban pacientes su transporte a los muros que subían rápidamente por la multitud de obreros que afanosamente se disponían a colocarlas.

Todos los tajos aparecen cubiertos con vías, para arrastrar, mediante animales o tiradas por los propios obreros, vagonetas cargadas de materiales. La mayoría de estas vías – sistema Decauville –, tenían en común su fácil desmontaje y transporte. Una vez terminada una obra se vendían y es habitual ver anuncios en la prensa de la época. En Seira, también es habitual ver los antiguos railes de la obra hincados para vallas, soportes y demás utilidades.


Los medios de transporte de tracción mecánica.

Pilar, recordando su infancia y los relatos de su padre, me contaba; “Hasta la construcción del Chalet [ de Don Federico ], residió en Barbastro primero y luego en Graus, donde Catalana tenía unas oficinas”.

Para los desplazamientos de la jefatura y movimientos de piezas y materiales se adquirieron varios vehículos. En algunas fotografías de la obra podemos ver algunos de ellos y como les llamaba la atención a los niños de la época que posaban orgullosos a su lado.

Un periódico, en la sección de anuncios, muestra un anuncio de un distribuidor de vehículos que, haciendo gala de sus ventas, cita: “ Han sido entregados por el Automóvil Salón, durante los últimos días, los siguientes automóviles: Un 22-36 HP. Berliet a Catalana de Gas y Electricidad, Un 26-38 HP. Minerva ( sin válvulas ) a Catalana de Gas”. En el mismo anuncio podemos leer que Francisco Bastos – exconcesionario del Salto del Run - compraba para él un Minerva de 18-26 HP.

Bastos y Cía, empresa que todavía existe en la actualidad, se constituyó el 22 de enero de 1913 como “Sociedad Güell, Bastos y Bertran hermanos” con un capital de 250.000 pesetas. Dicha sociedad es, posiblemente, la más breve del Registro Mercantil de Barcelona, pues duró 24 días.

Según nos cuenta una breve historia de la firma en su 150 aniversario; “…el Señor Barón de Güell no ha pensado jamás en practicar ni ha practicado acto alguno de gerente”. Imagino que erróneamente los otros tres socios lo pondrían en los títulos – por aquello de que invirtió en la sociedad el doble de dinero que ellos -, pero al Barón no le pareció bien.

Bastos, Bertran Hnos. y Cía, como pasó a denominarse después del cambio de nombre, se dedicaba a la venta de maquinaria industrial, especialmente la relacionada con el mundo textil. Francisco Bastos Ansart era uno de los socios de dicha empresa, entre otras de sus muchas actividades. Dicha firma de Barcelona sorprendió a la población local con los materiales que suministraba, según nos cuenta otro periódico local:

“Estos últimos días ha llamado la atención del público un magnífico tren, compuesto de un tractor á vapor y cinco vagones, que la S.A. CGE ha adquirido, para su servicio hidro-eléctrico, de la Casa BASTOS, BERTRAN Hnos. y Cª, sucesores de John M. Sumner & Cº, de esta. Como á primera prueba se hizo la ascensión del tren cargado al Tibidabo, con resultado completamente satisfactorio, á pesar del estado fangoso del camino por las últimas lluvias”


Notas necrológicas:

Comenzábamos el artículo con una noticia agradable y lo terminamos con una triste; la pérdida de “dos Eduardos”. En Gerona, en casa de su hijo Javier, falleció el pasado día 12 de marzo Eduardo Aguilar, jefe de la Zona de Seira durante más de 25 años, gran persona, altruista y muy dedicado a su trabajo. El día 20 de abril falleció Eduardo Roda, compañero de trabajo, otra gran persona también, y mente inquieta e imaginativa en todos los trabajos.

Continuará.

José Antonio Cubero Guardiola

Este artículo se publicó en el número 5 de la revista " Els tres llugaróns ", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en el verano de 2010.


miércoles, 7 de julio de 2010

Venancia, un texto de María Pilar Jiménez.





Fotografía gentileza de María Pilar Jiménez. De izq. a der.; Venancia, cocinero, criada, chófer, niñera y pinche, de excursión por Seira. ( años 20 )

Introducción al texto:

Hace mucho tiempo que le pido a María Pilar que me escriba algo sobre Doña Prima, con sus recuerdos y sus historias. Me las estuvo contando cuando me marchaba, la primera vez que nos vimos, y me supo mal que no quedaran escritas. Cada vez que hablo con ella se lo vuelvo a pedir, y esta última visita lo tenía escrito. Gracias Pilar.

A María Pilar le encanta escribir y en sus veranos en La Granja y en su casa de Madrid ha ido escribiendo historias, recuerdos y también cuentos para sus nietos. Muchos de ellos hablan de Seira, de sus veranos entre 1920 y la guerra civil cuando veraneaban allí y de los magníficos recuerdos que guarda de entonces. De ellos he elegido, con su permiso, tres que poco a poco iré poniendo en el blog.

Los textos entre [ ] son leves variaciones y omisiones de José Antonio, con la inestimable ayuda de Charo y la licencia de Pilar, para contemporizar el texto. Los textos entre paréntesis son de Pilar.

Venancia.

Venancia G., [ nació en un pequeño pueblo perdido en la ] provincia de León. Entró en casa de mis padres a los catorce años como niñera de mi hermano Pepe, recién nacido en León en el año 1906, y se fue a vivir ( malvivir ) con una sobrina suya que le sacó todos sus ahorros, en 1952, así que estuvo con la familia de la que formaba parte como una más ¡46 años¡.

Venancia no se casó, ni creo que tuviese nunca novio, pues aunque era una bellísima persona, era muy bajita y realmente fea, así que dedicó toda su vida a cuidar de nosotros. Cuando yo nací, mi hermano Pepe tenía catorce años, Carmen once y Lolita nueve, así que Venancia puso en su niña - como ella decía - todo su cariño y todo su afán, así que en los recuerdos de mí infancia, en todos ellos, está la figura de Venancia. La veo con su mantoncillo negro y la cesta de la compra al brazo. Sentada al lado de mí cama en las gripes de todos los inviernos, contándome cuentos que ella misma se inventaba o recordando cosas de cuando era ella niña en su pueblo [ ], que era muy chiquito y estaba perdido en las montañas de León. Cuando ella llegó a casa no sabía leer ni escribir pues en vez de ir a la escuela cuidaba y ordeñaba a las vacas de sus vecinos, pues en casa eran tan pobres que no tenían mas que dos cabras y un borrico en el que su padre traía la leña para calentarse en los largos inviernos cuando la nieve los dejaba incomunicados. A sus catorce años no había probado la leche ni muchas otras cosas así que lo que se hacía para desayunar era o unas sopas de ajo o unas patatas guisadas, todo ello con abundante pimentón muy picante.

Como yo de pequeña no iba casi nunca al colegio, que era de monjas y estaba al lado de casa, por las mañanas me llevaba Venancia al mercado con ella y los domingos, que en el Olimpia ponían alguna película que yo no podía ver, después de comer Venancia y yo, cuando hacía buen tiempo, nos íbamos a a pasar la tarde al convento de la Miguelas que estaba por la carretera de Barbastro. Una vez allí, mientras ella jugaba a las cartas con la hermana portera, yo me entretenía en la huerta, que era enorme, con un perro que tenían muy grande - blanco - que se llevaba estupendamente conmigo. A la vuelta a casa, ya anochecido, si el tiempo había refrescado, Venancia me cogía en brazos y me arropaba con su mantón.

Durante los tres años terribles de la Guerra Civil, que pasamos en Madrid, donde la comida no es que escaseaba sino que casi no existía. Venancia me tomó bajo su protección, pues yo a pesar de tener ya dieciséis años, seguía siendo para ella Pilarín, su niña. Ahora, recordando, al pasar de los años, me doy cuenta de que más de una vez mi ración de pan diaria - 30 gramos - aumentaba de peso y daba para unas sopas de ajo que yo egoístamente me comía sin intentar averiguar de donde habían salido ! tenía tanta hambre ¡.

Cuando yo dejé de ser una niña ( para ella ), Venancia se convirtió en la cocinera y como en Seira la había enseñado a cocinar un francés que habían traído para la casa de empleados - que era como un buen hotel -, sabía no solo cocina española sino también francesa así que en casa se comía siempre muy bien.

Al correr de los años, además de cocinera, Venancia pasó a ser como una ama de llaves que tenía toda clase de atribuciones. Mamá la daba carta blanca para la compra y para la comida. Ella también era la que traía a casa las criadas de turno cuando la que había se iba casada. Lo malo era que en cuanto mamá [le] decía que estaba contenta con la chica ella le tomaba unos celos terribles, por eso mamá se callaba y no decía ni pio.

Cuando trajo a casa a una sobrina suya a todos nos dio muy mala espina y tuvimos razón al desconfiar de ella pues cuando a los dos años de estar en casa se llevó a su tía a vivir con ella, vendió las pocas tierras que esta tenía en el pueblo, le gastó el dinero de la cartilla y [le] hizo la vida imposible hasta que murió al poco tiempo.

Fue una persona muy importante en nuestras vidas y a mí me dejó unos recuerdos tan tiernos y bonitos que aún ahora que, ya estoy vieja y cansada, me hacen llorar al pensar en ellos.

Querida Venancia, ¿ estarás en el cielo con tu cesta de la compra al brazo y tu mantoncito negro ? Creo y espero que así sea.

María Pilar Jiménez González, La Granja, 20 de Octubre de 2000.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Notas sobre la historia de la central hidroeléctrica de Seira, Huesca (3)







"La importancia de los pequeños detalles

Vicente, un anónimo trabajador de las obras de la central, no se hubiera podido imaginar que sus notas manuscritas a su novia Adelaida, en una postal, explicando la ubicación de todos los puntos de su interés, llegarían a servir para descubrir el uso de algunos edificios.

Aquel invierno de 1914, “nevando copiosamente” según las propias palabras de Vicente, nos muestra en sus notas, las actividades que iba realizando: “la iglesia que pintamos”, “el mesón donde pasamos algunos ratos”, o “el café donde vamos los domingos”. Es una sencilla y descriptiva enumeración de actividades humanas: donde vivo, donde duermo, donde como y donde trabajo.



Tengo que agradecer a Feliu Izard, amigo, coleccionista y gran conocedor de las postales de Catalana, la amabilidad de prestarme estas postales para poder compartirlas en este relato. Él también es, como yo, un enamorado de las obras hidráulicas.

Hay multitud de edificios que se levantaron durante las obras, y luego fueron derruidos o desmontados. El invernadero, por ejemplo, pasó a ser el laboratorio que durante años estuvo en el interior de la Subestación. De alguno de ellos conocemos su utilidad, pero de muchos otros no. Esta imagen nos permite darle a algunos lugares nombre y utilidad.

Es muy difícil, hoy, encontrar alguna persona que, por su edad, pueda ayudarnos a reconocer o darnos pistas sobre algunas incógnitas que nos surgen sobre semejante obra; los nombres de las personas que aparecen en las postales, las utilidades de ciertos aparatos. Es una ardua labor que, muy de vez en cuando, se ve recompensada con hallazgos como éste y el que os voy a contar a continuación.

María Pilar Jiménez

Hay personas que, por su carácter, su personalidad, e incluso por su inteligencia, irradian una energía que, unida a su fino sentido del humor, convierte los grandes problemas personales y físicos en algo intranscendente y banal; estoy hablando de María Pilar Jiménez. La hija de D. Federico, a sus 89 años, tiene una cabeza perfectamente lúcida y una memoria que muchos quisiéramos tener.

Las dificultades para encontrar a la familia de D. Federico Jiménez del Hierro, tras años de búsqueda, tuvieron un final inesperado y agradable al encontrar a su hija María Pilar. Rafael, hijo de María del Carmen y nieto de D. Federico, me puso en contacto con ella. Hubiera querido marchar, con lo puesto, rumbo a La Granja, donde estaba pasando el verano, para poder conocerla. Al final no pude ir por cuestiones de trabajo y, por teléfono, hablé con ella. Me pareció algo difícilmente explicable pero maravilloso.

Rafael me comentó que ella nació en Monzón y me quedé de piedra. ¿En Monzón? Ella con sus padres estuvo viviendo allí, en la casa que viviera Joaquín Costa, al terminar las obras de Seira. Sin pensarlo cogí la cámara y me dirigí a la iglesia para intentar conseguir su partida de nacimiento y allí, mirando en el año 1920, encontré sus orígenes: "una niña, nacida, según dijeron, a las cuatro cuarenta y cinco del día tres de los corrientes, a quien puse los nombres de María del Pilar y de la Cruz, hija legítima de D. Federico Jiménez del Hierro".

Un lluvioso día de septiembre tuve la oportunidad de conocerla en su casa de Madrid y, allí, bajo los tristes ojos de su perrita que he olvidado como se llama, estuve compartiendo con ella momentos de una vida intensa y plagada de recuerdos.

[ 20100121, La hija de María Pilar, Pilar, me dijo el nombre de la perrita: Nuska ]

Sus vacaciones - de seis meses - en Seira, donde su padre tenía el derecho de "conservación". Luego en Huesca, en el Pantano de Belsué, donde su padre era el Ingeniero Jefe, paseando en barca con sus hermanas por aquellas tranquilas aguas. "Me críe como una cabra", me decía divertida, hablando de sus estancias en aquella solitaria casa. Cuando nos despedimos, tras haber hablado con ella más de dos horas, escribí: “Salgo a la calle y la lluvia cae fina sobre mi cabeza, pero no me mojo, estoy en un sueño. He retrocedido noventa años en la historia, es increíble. Gracias Pilar”.

[ Mientras estaba editando este artículo hablé por teléfono con Pilar y me dijo; “ se ha muerto mi perrita”. Aquella mirada perdida escondía la tristeza de quien intuye el final y, tras más de 11 años haciéndole compañía, sabe que va a abandonarla. ][*]

Pilar, con su memoria, recordaba el nombre de la esposa de Diego Mayoral; Carmen. Las dos esposas, de los dos ingenieros, se llamaban igual y dieron el nombre y la advocación de la iglesia. Con sus hijas jugaba Pilar en aquellos interminables veranos en Seira, hospedados en su casa, en “el chalet de Don Federico”, lo que es, actualmente, el Albergue Ventamillo.



Inauguración de la nueva iglesia en Seira

Para cubrir las necesidades religiosas, Catalana de Gas y Electricidad edificó la iglesia, bajo la advocación de la Virgen del Carmen, y el 16 de julio de 1915 se desplazó el “Ilmo. Obispo de Barbastro Dr. Badia” para inaugurarla oficialmente con ocasión de las fiestas. Seira lo recibió con toda la Colonia y el Centro engalanado con flores, orlas y carteles. Una procesión con la virgen, desde el chalet de Don Federico - presidida por el Obispo - por las calles, terminando en la nueva iglesia. Allí celebró misa el Canónigo y Secretario del Obispado, Juan Castellá, siendo padrino Diego Mayoral, Ingeniero Jefe de CGE y madrinas, la esposa de éste, Carmen y la esposa de D. Federico Jiménez, Carmen González de Jiménez. De esta inauguración se hizo eco la revista religiosa “La Hormiga de oro”, que en sus páginas nos relata, adornada de algunas imágenes, este importante evento.



Para poner el toque musical estuvo la Banda de Música de Tamarite y " se disparó un castillo de fuegos artificiales". El Ribagorzano de Graus, habla de las "brillantes fiestas religiosas y profanas que han producido la alegría y animación de aquellos pintorescos contornos" y enumera los actos celebrados en ellas: "conciertos, corridas de sacos, cucañas, rondallas, fuegos artificiales y otros espectáculos variados y amenos".


El Círculo Instructivo y Recreativo

Para entretener los ánimos de los obreros y de todo el personal, se hizo - en tiempo récord - un edificio para el ocio; el actual Centro Recreativo de Seira. Según las imágenes, las 32 personas, que se pueden contar en la fotografía, hicieron el milagro de construir el edificio en… ¡nueve días!, incluido el tejado que es, sencillamente, perfecto. La cantidad de obreros en las obras, alrededor de dos mil, según algunas fuentes, y el suministro de materiales - básico para llevar un ritmo continuado -; piedras, madera, y cal, entre otros, permitía un avance espectacular de las obras. En algunas fotografías, sobre todo en las obras del canal, se pueden contar más de cincuenta personas trabajando al mismo tiempo, sin tener en cuenta los animales, vagonetas y elementos auxiliares.



Se instaló una máquina de cine y desde la central, mediante cables, se traía la corriente continua que alimentaba la lámpara de arco voltaico. “Por cinco céntimos te daban una gaseosa de aquellas de bolita, que se metía una bolita para adentro, y ponían películas de Charlot”, recordaba Pilar de aquellas tardes de su infancia en el Círculo.

El edificio del Círculo Instructivo y Recreativo, CIR, albergaba en su sótano el horno de pan. Las escasas infraestructuras de la zona se quedaron pequeñas ante semejante avalancha de obreros. Años después de terminar las obras, en aquel lugar, Jesús Guillén puso la “fábrica” de gaseosas y sifones que llevaba su nombre.

La Serrería, el taller de ferralla, la fábrica de ladrillos y la de tejas

Para manipular toda la madera, empleada en andamios, vigas y túneles, se instaló una serrería. En la fotografía del taller de ferralla, cercano a la misma, además de los medios de trabajo para manipularla, podemos ver la vestimenta típica con el calzón de la época y abarcas, que algunas personas de las obras utilizaban.



No se disponía de fábricas de ladrillos ni de tejas en muchos kilómetros y en la misma explanada se instaló, bajo un sencillo tejado, una máquina para fabricarlos. Las tejas también se fabricaron en Seira, en algún lugar desconocido. En la imagen podemos ver a dos operarios en el proceso de prensado, y a su lado, en la derecha, las terminadas.



Imagen gentileza de María Pilar Jiménez / Javier Mateos

Agradecimientos


Desde aquí quiero aprovechar para agradecer la ayuda y colaboración que me han proporcionado muchas personas, que por espacio no puedo enumerar. A todas ellas, gracias.

Para todos aquellos que no puedan seguir los artículos se ha creado un blog donde aparecen todos ellos acompañados de más información sobre el tema: seirapowerplant.blogspot.com

Si en alguna de las imágenes publicadas en cualquiera de los artículos, reconocieran a alguien o supieran de alguna historia relacionada con estas épocas y personas, agradecería su colaboración. Pueden ponerse en contacto con la revista o conmigo directamente, a través de mi correo electrónico: josan.1966@terra.es Gracias.


Continuará

José Antonio Cubero Guardiola
"

Este artículo se publicó en el número 4 de la revista " Els tres llugaróns ", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en diciembre de 2009.

[*] 20100119 Este fragmento no lo puse en el artículo pero hoy hablando con Pilar, se lo he leído y me ha dicho que lo pusiera.

lunes, 5 de octubre de 2009

Las imágenes de la central de Seira / La web del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y la Rioja




( Alternador número 1 )

La rutina nos impide, muchas veces, valorar lugares, paisajes e incluso nuestro lugar de trabajo. El tiempo, una visión diferente, o la falta de esas sensaciones nos recuerda esos rincones que tantas veces hemos recorrido y vistos así nos parecen hasta interesantes.


( Interruptores BBC de 110 kV de gran volumen de aceite )

Los fotógrafos suelen tener una visión peculiar a través de sus cámaras y, algunos elegidos, tienen la habilidad de mostrarnos lo normal como algo especial y poner en valor esos rincones que nadie había mostrado.

( Tubería para alimentar los grupos auxiliares )

Hace unos años hubo una visita en la Central de Seira del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y la Rioja y un tiempo después apareció una decoración nueva en su página web. Como intentaba explicar antes, el punto de vista bajo el que podemos ver la Central de Seira es, a mí opinión, muy interesante y merece la pena visitar la web para poder ver esas imágenes.

( Interruptores de baja tensión para acoplar los alternadores de los grupos auxiliares )

Algunos rincones que muestran son sorprendentemente coloristas y, vistos bajo su objetivo, ganan en vida e interés. He puesto las que más me gustan - si las marcamos con el ratón se agrandan - pero no están fijas en una página en concreto, van cambiando según navegas, por eso he puesto el enlace del colegio y paseando entre sus páginas podremos verlas.

( Cuadro de herramientas de las turbinas Escher Wyss, Zurich )

Un título nos permite reconocer los diferentes elementos y, en algunos, valorar su singularidad.

También existe una galería de fotos donde podremos ver la central el día de la visita. ( actualmente ese enlace no funciona )

martes, 1 de septiembre de 2009

La colección de postales de Catalana de Gas y Electricidad y la Fundación Hospital de Benasque





La Fundación Hospital de Benasque ha abierto recientemente una web muy trabajada, y llena de contenidos interesantes. Esta web, en primer lugar, informa de todas las características de las misma, intenciones, componentes, etc. Luego nos muestra, en una cuidada presentación, los fondos que han ido recopilando en el tiempo que lleva funcionando. Es digno de admiración todo el trabajo realizado para digitalizar este gran volumen de información e imágenes. Allí podemos encontrar el resultado de una laboriosa tarea de recopilación en archivos y colecciones privadas sobre el Hospital de Benasque y su zona.

Entre semejante cantidad de información tenemos - en el apartado fondos / postales / autores españoles / Catalana de Gas - la colección de Catalana de Gas y Electricidad. Allí podemos disfrutar - gracias al trabajo de Jorge Mayoral - de todas las imágenes disponibles, en todas las ediciones, de las postales de dicha colección. Reseñar que junto a la colección del Hospital han colaborado varios coleccionistas particulares para completarla.

Según la clasificación de Feliu Izard - uno de los coleccionistas colaboradores - , existe una serie " 1 s/n", la " 2 ", y la " 1ª bis", para las postales entre la 1 y la 50.



La serie " 1 s/n ", las imágenes llenan la postal y tienen en rojo encima de la imágen, primero
"CATALANA DE GAS Y ELECTRICIDAD, S.A.", OBRAS DEL SALTO DE EL RUN ( PROV. HUESCA ) y luego el título, es la serie más interesante, estéticamente, a mí opinión.



La serie " 2 " tiene la imágen enmarcada - con lo que pierde información - y en rojo en dicho marco, en el lado izquierdo, "CATALANA DE GAS Y ELECTRICIDAD, S.A.", OBRAS DEL SALTO DE EL RUN ( PROV. HUESCA ), y el título de la imagen en cualquiera de los tres lados restantes. En la parte posterior aparece el número "O.R" y un número de serie.

Los números de relación de la colección de postales aparecen en la serie 2 y la 1ª bis, y en la " 1 s/n " no aparece ninguna numeración. Junto a ese número de relación aparece un número "O.R." que - supongo - corresponde a " Obras Run", que es la numeración de todas las imágenes que se tomaron en la construcción. Lógicamente al existir más imágenes que postales hay saltos en la numeración.




La serie " 1ª bis " aparece la imagen llenando la postal en sepia, un anagrama circular de CGE y el título en negro en el interior de una zona donde se ha eliminado la imagen. Detrás el número "O.R." y el de serie. También " Fototipia Brunner y Cia., Zurich (Suiza)", único dato sobre el origen, de la imprenta o editor, de toda la colección. Después de estas rarezas la colección continua solamente en esta serie, con las mismas características, eliminando el "bis" a partir de la 51, inclusive, hasta la número 236.


Es a partir de la 237, inclusive, cuando la colección se divide en dos ediciones, una continua como la serie " 1ª bis " y aparece otra que Feliu denomina " s/n Br ", " sin Brunner ", con una fea franja lateral, el anagrama circular de CGE, seguido del título, un color más marrón, cambia la tipografía y hasta la número 381, inclusive, continua así.

De la 381 en adelante hasta la 427, última conocida, solamente sigue el tipo " 1ª bis ".

La calidad de las imágenes no es mala, pero - desgraciadamente - no es fotográfica. La fototipia es el método más frecuente en esa época para la edición de postales. El diccionario de la RAE, en su primera acepción, nos define fototipia como: " 1. f. Procedimiento para reproducir clisés fotográficos sobre una capa de gelatina, con bicromato, extendida sobre cristal o cobre. 2. f. Arte de estampar esas reproducciones. 3. f. Lámina estampada por este procedimiento. ".

Otras ediciones de obras hidroeléctricas, Capdella por ejemplo, con su calidad fotográfica - tipo gelatino-bromuro - y su brillos típicos, nos permiten hacer ampliaciones mucho mejores y poder observar detalles increíbles.

Pero en cualquier caso lo mejor es hacer un viaje por las obras a través de las postales ; es una experiencia única y muy recomendable, ! A disfrutar ¡.

[ 20091004 Modificación de los links de la Fundación Hospital de Benasque. Ya está en la dirección definitiva ]

sábado, 29 de agosto de 2009

La central hidroeléctrica de Seira y la razón de ser de este blog



Este modesto blog, su autor, y sus artículos, pretenden homenajear a todos aquellos que, con su trabajo, consiguieron construir esa maravilla de la tecnología que es la central de Seira.

A todas aquellas personas que vinieron de lejanos lugares de España y del extranjero, e incluso a aquellos que dejaron sus vidas en las obras, están dedicados todos los esfuerzos del autor por recopilar la información que existe sobre dicha construcción.

Toda la información que aquí se presenta es opinión del autor, y puede incluir de manera involuntaria errores. Cualquier comentario será bien recibido y el autor está abierto a incluir artículos de otras personas, imágenes, o cualquier tipo de información que se le envie sobre dicho tema o esté relacionado con la historia de la hidroelectricidad en el Altoaragón.

También desearía dedicar todos mis trabajos a todos aquellos que han colaborado conmigo de cualquier manera; contándome historias, anécdotas, compartiendo sus recuerdos, sus imágenes.

No podría dejar de citar a Joaquín Costa, luz, guía, y motivación de algunos de mis pensamientos. Sirvan estas modestas notas para agradecerle sus ideas y su forma de ser, verdadero ejemplo para todos los altoaragoneses.



Notas sobre la historia de la central hidroeléctrica de Seira, Huesca (2)







" Continuando con el anterior artículo intentaré explicar algunos aspectos sobre la construcción de la central y de sus gentes.

El comienzo de las obras:

Como en cualquier obra lo primero que se hizo, además de consolidar el terreno donde se pensaba ubicar la central, con muros con sillería, fue construir un taller, fragua, y almacenes. Los situaron en las proximidades de la central y hasta no hace mucho tiempo el taller siguió funcionando con las antiguas máquinas herramientas originales, movidas por un sistema de poleas y ejes accionados por un sólo motor. Los más "viejos" lo denominaban "el taller"; "pon en marcha el taller, zagal", refiriéndose a poner en marcha un viejo motor, con arranque a resistencias y reostato, que lo movía todo y con su ruido rítmico ponía música a todas las actividades. En algunos lugares se ubicaron pequeñas fraguas y talleres, próximos a los compresores de obra, con la intención de arreglar los punteros de las brigadas que estaban perforando los túneles.



También se construyeron dos centrales auxiliares para suministrar "fluido eléctrico" a las obras. Pero ese tema lo dejo para otro artículo.

Toda la piedra se extrajo de una cantera cercana - subiendo por la carretera el ensanche a la derecha anterior al túnel del congosto - y junto a ella se ubicó un polvorín para guardar el explosivo.

También se construyeron varios edificios, al más puro estilo alpino, para alojar al ingeniero director de las obras y las oficinas de la empresa. Allí, delante de una pequeña ventana, hacían cola los obreros para recibir el sueldo.

Encontrar buenos canteros y carpinteros para hacer la central de Seira no debió ser una tarea fácil. Las obras de pantanos y centrales, en nuestra provincia y la vecina de Lérida, requerían de este especializado personal para sus trabajos. Grandes brigadas vinieron de lugares lejanos como Murcia, informados por anuncios llamativos en los periódicos, e incentivados por pagas y ventajas. De Francia también vinieron obreros, electricistas y mecánicos, agregados a las empresas de montaje de turbinas y alternadores, y muchos se quedaron moviéndose de obra en obra en aquellos años de actividad, para al final quedarse fijos en alguna empresa.

Se contrató a un Ingeniero de Caminos, entonces funcionarios, que pidió su pase a supernumerario - una excedencia para dedicarse a un trabajo privado - para poder dirigir las obras de la central: Don Federico Jiménez del Yerro. Federico Francisco Isidro Alejandro Giménez y del Yerro, según consta en el registro civil, nació en Madrid un 4 de octubre de 1874. Allí Estudió en la escuela de Ingenieros de Caminos, y no fue hasta 1904, cuando pasó de ingeniero aspirante a ingeniero del Cuerpo de Caminos Canales y Puertos con categoría de oficial segundo.


Como cualquier Ingeniero de la época estuvo en multitud de destinos, unos públicos y otros privados; la Jefatura de Palencia, la Compañía Leizarán - obras del ferrocarril de Andoain -, Jefatura de Burgos, León, la Dirección de trabajos hidráulicos del Duero, y otros muchos, hasta que el 13 de agosto de 1912 solicitó su excedencia para dedicarse a las obras de la central de Seira. En 1921 pidió su vuelta al escalafón siendo destinado, de ingeniero director de las obras, al pantano de Belsué. Desde entonces estuvo vinculado a puestos en la División Hidráulica del Ebro y en la recién creada Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, CSHE, luego un breve tiempo en los ferrocarriles andaluces, y más tarde en Madrid donde se jubiló el 4 de octubre de 1944.

Junto a D. Federico, en el cargo de jefe de los servicios hidráulicos de C.G.E., en Barcelona, estuvo el también Ingeniero de Caminos, Diego Mayoral Estrimiana, Gaditano, del Puerto de Santa María, presente "en trabajos durísimos, principalmente en el periodo 1911-1929 en los altos Pirineos de Huesca y Cataluña". Diego Mayoral visitó frecuentemente las obras de la central y aparece en todos los asuntos relacionados con las instalaciones de la Catalana en la zona. Estuvo desempeñando, por su experiencia en el sector, importantes cargos en el Ministerio de Obras Públicas hasta su jubilación en 1941.


La documentación fotográfica de las obras:

Todas las obras de la época contaban con un servicio fotográfico que documentaba la evolución de las mismas, pero la construcción de la central de Seira tiene un hecho diferencial y excepcional. Esas colecciones fotográficas privadas, en ocasiones públicas en pequeñas colecciones – en forma de postales - , en el caso de Seira fueron de unas dimensiones únicas ( no se conoce colección similar ).

Los datos de las dimensiones y características de las ediciones públicas de otras obras son muy difíciles de localizar, pero conocemos los de otro caso coetáneo; las obras del Pantano de la Peña en el rio Gallego.


Severino Bello Poëyusan, Ingeniero director de la obras, prolífico escritor, y más tarde Director del Canal de Isabel II, nos cuenta interesantes datos de la evolución de la obra, y resolución de problemas que se les presentaron.
En el tema de la fotografía nos relata: "Un perito electricista de las obras hizo rápidamente el aprendizaje de la fotografía necesaria a nuestro objeto de demostración y publicidad. Una modesta cámara oscura se montó en un rincón del almacén general. Las vistas de las obras coleccionadas hasta ahora son 224 de 13x18, y de ellas se han repartido 28.560 ejemplares. Con las más características se forma una colección de postales-fototipias, que al presente consta de 84, y de las cuales van tiradas 99.000 tarjetas, repartidas ya en su mayor parte."


En Seira se hicieron varios miles de clichés de las diferentes obras y de ellos se seleccionaron 427 - que se conozcan -, y se llevaron a cabo tres ediciones en forma de postales-fototipias, dos de ellas sin datos ni imprenta y una realizada por la Fototipia Brunner de Zurich, que nos narran, mediante sus imágenes, la secuencia de las obras. Gracias a ellas y a los datos que aportan, podemos tener una visión excepcional y única. También podemos trazar la cronología y evolución de los diferentes trabajos que se realizaron en un lapso de tiempo "muy breve".


La serie de postales de Seira fue extraordinaria en cantidad, aunque no en calidad - desgraciadamente - porque eran fototipias. Otras obras hicieron series "fotográficas" que con su nitidez y resolución nos permiten ver todo tipo de detalles.

Para poder realizar todos los trabajos fotográficos se habilitó una zona, una vez terminada la central, y allí se hicieron todas las copias a papel de los negativos, que en este caso eran de cristal, y en algunas copias podemos apreciar alguna rotura de los mismos. Según un número de orden que aparece en las postales se hicieron aproximadamente 1300 negativos en el tiempo que duró la obra de Seira.

Continuará…

Por José Antonio Cubero Guardiola"

Este artículo se publicó en el número 3 de la revista " Els tres llugaróns ", Abi, Seira y Barbaruens, editada por las asociaciones culturales de dichos pueblos en julio de 2009.

Este artículo es la segunda parte de:

Notas sobre la historia de la central hidroeléctrica de Seira, Huesca (1)